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Viacrucis

viernes 02 de enero de 2026, 13:40h

Fiel a sí mismo, Pedro Sánchez (PS), el presidente del Gobierno, cerró el año 2025 con una dosis letal de autobombo, sin autocrítica alguna a pesar de ser sabedor del rechazo social que genera espontáneamente allá donde vaya y, por supuesto, olvidando conscientemente la corrupción que le asedia tanto en lo personal como en lo social y lo político por todas partes. Por eso mismo, en estos comienzos de año 2026 nos toca nuevamente ejercer el papel de molesta mosca cojonera y recordarle algunos asuntillos, probablemente de escaso interés para el supremo líder, pero quizás determinantes para su futuro político.

Las voces críticas del PSOE, más allá del castellano-manchego García-Page y de las voces aragonesas herederas del desgraciadamente fallecido Lambán, ya van formando un intenso runrún dentro y fuera del partido que marcan un antes y un después de este año glorioso del sanchismo.

Un sanchismo cercado por los casos de presunta corrupción que encabezan dos exsecretarios de Organización, Ábalos y Cerdán, el primero también exministro de Transportes y putero mayor del reino. Pero hay más estaciones que PS habrá de recorrer en lo que para él constituirá un verdadero viacrucis en este año, con juicios que irán llegando gota a gota para desesperación del Gobierno: caso Begoña, caso David Sánchez (o Azagra, de nombre artístico), caso Koldo, caso Cerdán, caso Leire Díez, caso hidrocarburos, caso Plus Ultra… Y no seguimos para no aburrir más de lo necesario. Pero ahí estará también la paralización legislativa del Gobierno, los adelantos electorales de Extremadura (palo inopinado a PS en la cabeza de Gallardo), Aragón, Castilla y León o Andalucía. La más que opacidad en la contratación pública, con la expresidenta de Adif Isabel Pardo de Vera y el exdirector de Carreteras Javier Herrero, como meros ejemplos del chollo endémico construido por el partido y sus afluentes. Entre ellos, también los protagonizados por el expresidente de la SEPI Vicente Fernández Guerrero y el empresario vasco Antxon Alonso.

Y, a todo esto, la espada de Damocles pendiendo sobre las cabezas de las expresidentas autonómicas Francina Armengol y Ángel Víctor Torres. Las oscuras cuentas del PSOE, hoy en manos de la Audiencia Nacional, y los cada día más débiles lazos del Gobierno con sus socios nacionalistas y de izquierda radical. No sé si todo eso hará olvidar a PS el varapalo sufrido por el ya exfiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, y la impaciente espera para que Europa se defina de una vez por todas con la amnistía a la carta que el Gobierno creó para liberar a su socio Puigdemont. O el dolor de cabeza que les provoca otro error legislativo como la Ley de Vivienda, que ha traído como consecuencia la imposibilidad creciente de acceder a una vivienda o alquiler entre jóvenes y menos jóvenes, que acaban por incrementar el cada día más numeroso grupo de españoles vulnerables. A ese incremento contribuye también el coste de la vida, el dichoso incremento de los precios, que contrasta tanto con el ascenso del IBEX 35 (los ricos cada vez más ricos, los pobres cada vez más pobres).

La desesperación, o la necesidad de seguir aguantando en Moncloa -no se sabe muy bien-, han movido a PS a prorrogar agónicamente una vez más los PGE (3 años ya con los mismos presupuestos del Estado, incumpliendo el mandato constitucional de presentarlos cada ejercicio…); la búsqueda de iniciativas sociales entre sus ministros que no necesiten el aval previo del Congreso; profundizar en la cansina campaña de desprestigio contra los jueces y fiscales que no se plieguen a las consignas de Bolaños, o la persecución de medios y periodistas que sigan sacando a flote las vergüenzas del Gobierno y del partido que lo sostiene.

Y en política internacional, seguiremos sufriendo las consecuencias del acercamiento de España a China (en la que Zapatero tiene un papel clave, que abordaremos en una próxima columna); esa cesión del Sáhara a Marruecos sin contrapartida alguna, posiblemente consecuencia de las informaciones que el país vecino obtuvo a través del programa Pegasus; el acercamiento desesperado a los países reunidos en torno al Grupo de Puebla; el enfriamiento de las relaciones con la OTAN al negarse a incrementar el presupuesto de Defensa, o el enfrentamiento con Donald Trump e Israel, y el apoyo populista a Hamás más que a la causa palestina. En otras palabras, que probablemente PS seguirá excluido de las reuniones internacionales verdaderamente importantes para Europa y el resto del mundo. Seguiremos, pues, sumidos en la más absoluta irrelevancia internacional.

En una palabra, que 2026 será para PS y su Gobierno un "¡sálvese quién pueda!", un síndrome del Titanic que el propio Gobierno ha acabado por creerse en su infatigable labor de autopropaganda, que le lleva a no reconocer siquiera cuando el barco está hundido hasta más arriba de la línea de flotación y la mayor parte de la tripulación no es capaz tampoco de hacerle ver al capitán PS que, además de a España, el naufragio ya le está afectando a él.

José-Miguel Vila

Columnista y crítico teatral

Periodista desde hace más de 4 décadas, ensayista y crítico de Artes Escénicas, José-Miguel Vila ha trabajado en todas las áreas de la comunicación (prensa, agencias, radio, TV y direcciones de comunicación). Es autor de Con otra mirada (2003), Mujeres del mundo (2005), Prostitución: Vidas quebradas (2008), Dios, ahora (2010), Modas infames (2013), Ucrania frente a Putin (2015), Teatro a ciegas (2017), Cuarenta años de cultura en la España democrática 1977/2017 (2017), Del Rey abajo, cualquiera (2018), En primera fila (2020), Antología de soledades (2022), Putin contra Ucrania y Occidente (2022), Sanchismo, mentiras e ingeniería social (2022), y Territorios escénicos (2023) LInkedIn: https://www.linkedin.com/in/josé-miguel-vila-8642271a/

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