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     29 de noviembre de 2021

Hinds

El rock and roll es la música más maravillosa que ha existido, capaz de con la mayor simplicidad hacer que el pulso se acelere y el cuerpo se libere de las restricciones de la lógica, también es una música con más de 60 años de vida y miles de ramificaciones que muchos han intentado matar por obsoleto o por intentar domesticarlo convirtiéndolo en pieza de museo. Lo bueno de un grupo como Hinds es ver como el rock se mantiene vivo en su más pura esencia, pasando de tecnicismos y buscando la diversión, la espontaneidad y las ganas de juerga. Algo que no está mal viniendo de un grupo que ha tocado más de 300 veces en el último año y medio.

El cuarteto madrileño enfila la recta final de su exitoso año con un concierto que cerrará el círculo que se abrió entonces con la publicación de “Leave Me Alone”. Doce meses de interminables viajes e incontables éxitos que las han aupado a la aristocracia del pop europeo, entrando en las listas de lo mejor del año para revistas como Paste, Glide, Gorilla vs Bear, Entertainment Weekly, Noisey, Pretty Much Amazing, Uncut, The Skinny, The Line Of Best Fit o este periódico que ya eligió 'San Diego' como una de nuestras canciones favoritas de 2015 y ha elegido 'Easy' como una de las mejores de 2016. Como fin de fiesta, dos fechas en enero para subrayar: Día 7 (La Riviera – Madrid - Concierto fin de gira junto con Spring King, Baywaves e Isaac DJ), y día 11 (Jools Holland les entregará el premio EBBA en Groningen, Holanda).

El rock and roll nació como banda sonora de la rebelión juvenil, como el instrumento definitivo del desparrame y las ganas de juerga, como liberación de los instintos y ganas de montar un altercado. Con el tiempo se fue profesionalizando y dio cabida a cientos de estilos diferentes, pero cada cierto tiempo una nueva generación aparecía y volvía a las raíces del rock and roll primigenio de los 50. Primero fueron los grupos de garaje americano, estuvo el punk, los Strokes... A todos estos movimientos siempre se les ha acusado de lo mismo, de básicos, de no saber tocar, de no tener técnica. Claro que para tocar la, re y mi mientras se berrea 'Louie, Louie' no hace falta técnica, ni pericia instrumental, sino actitud. A Hinds, por lo visto ayer en Joy Eslava, les sobra y la fiesta que montaron entre los asistentes a su concierto fue digna de 'Desmadre a la americana'.

Hinds, antes Deers, son un cuarteto madrileño de Malasaña que ha logrado lo que muy pocos grupos españoles han hecho, hacerse un nombre en la escena internacional, tocando en templos como el Camden Palace de Londres, donde han colgado el cartel de 'no hay entradas', girar por EEUU, Australia o Japón, tocar en el Festival de Glastonbury o telonear a Brian Wilson en Nueva York para el próximo concierto del 12 de junio en el que el líder de los Beach Boys celebrará los 50 años de su obra cumbre, 'Pet Sounds'. Ahora vuelven para tocar en Madrid el 26 de febrero en la Joy Eslava.
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