domingo 16 de diciembre de 2007, 20:14h
Actualizado: 17 de diciembre de 2007, 07:54h
Advertencia de entrada: me faltan algunos datos, pero ciertos susurros me dicen que no ha habido unanimidad precisamente a la hora de elegir la letra del himno nacional. Y es que en la SGAE andaban ocupados en otros menesteres, como tratar de imponer el canon digital, ahora qe les ha salido mal el ‘lobby’ montado en el grupo Popular para que los diputados del PP lo aceptasen, uniéndose en ello al PSOE. No, en el PP no han seguido el criterio de ‘Betina’ Rodríguez Salmones y de Miguel Angel Cortés y han decidido rechazar ese indiscriminado y bastante injusto canon que pretende imponer el ministro de Cultura.
Bueno, a lo del himno. Este Criticom, por lo poco que (lo admite) sabe, esta inclinado a pensar que no va a hacer fortuna una etra tan poco comprometida, tan escasamente vibrante como parece que ha salido. Lo veremos el día 18, o así.
Y es que entramos en la semana del chunda, chunda, de los preparativos de las fiestas, de las compras desaforadas -oiga, parece que nadie compra conejo, nos dicen-. La semana en la que los políticos se reúnen con los periodistas para, desde la inmensa distancia, pero con sonrisas, desearse buena suerte, felicidad, todo eso. Empezamos este mismo lunes, con la fiesta tradicional del PSOE en el polémicamente remozado Ferraz. Mañana martes, La Moncloa acogerá a las tribus periodísticas en torno a Zapatero, que parece que repetirá, si puede -que, por agenda, lo tiene difícil-, jugada acudiendo a la cena de los periodistas parlamentarios. Que repartirán sus premios, ya algo ajados, a Sus Señorías: azote del gobierno, azote de la oposición, diputado mudo, etcétera. El miércoles, son el PP y CiU quienes se encuentran con la muchachada periodística, el jueves, cena con ESPE…Y, en medio copetines en los ministerios, cenas con empresas.
Menuda semana de tronío gastronómico nos espera. Con aluvión de christmas encabezados por esos, tan campestres y falsamente familiares, de los Reyes con los nietos y los Príncipes de Asturias con sus hijos. Que no, que Don Juan Carlos no quería fotografiarse con Letizia y había, además, que evitar incluir a Marichalar o a la infanta sin pareja. Son, en fin, los problemas de tantas familias en estas fechas entrañables. Y es que el concepto familiar cambia que es una barbaridad.