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Opinion - Fernando Jáuregui

El gran gallinero

23-05-2008 - Fernando Jáuregui
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El gran gallinero

Desde luego, no comparto en absoluto el jolgorio que algunos de mis compañeros muestran ante lo que está ocurriendo en el Partido Popular; para algunos, es motivo de diversión, objeto de atención de lectores y oyentes y, por tanto, granero de nuevos clientes. A mí, esa postura me parece algo frívola, con perdón. Tengo demasiado respeto por quienes durante años han militado en una formación política -que no siempre es ni fácil ni cómodo-, dedicándole tiempo y entusiasmo, como para sentirme indiferente ante el desconcierto y hasta el dolor de tantos dirigentes, afiliados y votantes de una opción política que, genéricamente, representa unas ideas compartidas (hasta ahora) por al menos diez millones y medio de españoles.

Pero me parece que las cosas han llegado a un estado casi irreversible. Quienes llevamos muchos años mirando la política desde la butaca de los observadores, no podemos sino evocar pasajes de los peores momentos de la marcha traumática hacia la escisión en UCD, a comienzos de los años ochenta, o las peleas internas en la Alianza Popular de Hernández Mancha, a finales de aquella década. Las heridas de aquellas batallas, que pocas veces tenían la ideología y sí, en cambio, las ambiciones de poder, como motivo de fondo, cicatrizaron en su mayor parte, de acuerdo; pero nunca del todo. Y ese tipo de lesiones siempre deja marca.



Que manifestantes afectos al PP, convocados por Dios sabe quién a través de mensajes SMS, se presenten ante la sede de su partido para reclamar, a gritos, la dimisión del líder nacional, me parece una conducta de aurora boreal. Son los mismos, sin duda, que en una concentración el pasado fin de semana llamaron “rojo” (palabra de honor) a Manuel Fraga. Puede que apenas sean unas decenas, pero son kamikazes exaltados lanzados para copar las portadas de los periódicos.

Esos manifestantes son la punta del iceberg. Debajo hay fuerzas importantes planificando, aprovechando sensibilidades y orgullos heridos, sacando partido de los indudables errores que, sobre todo en materia de comunicación -‘su’ comunicación, no la del gabinete de turno-, comete Rajoy. ¿Qué quieren los que se le enfrentan? ¿Cambiar el rumbo ideológico del partido en un sentido determinado, más nítido, menos centrista, virar a la derecha? Y, si es así, ¿bajo qué liderazgo? ¿Es Esperanza Aguirre más de derechas que Rajoy, lo es María San Gil más que Fraga, o es precisamente eso lo que quienes pretenden mover esos hilos quieren que pensamos? ¿Consideran al templado Rajoy un “rojo” también?¿Como Fraga o más que Fraga?...

En fin: seguir por ese camino nos llevaría al surrealismo más puro. Pero me parece que, tras un período en el que la izquierda estuvo forzada a moderar sus mensajes, a hacerse capitalista, porque el capitalismo ganó ampliamente la batalla, la derecha española ha llegado hasta su propio Bad Godesberg: Rajoy representa, ahora ya de manera inequívoca -es muy importante la evolución experimentada desde el 9 de marzo-, una posición de centro; en cambio, algunos/as de sus oponentes internos/as sugieren vuelos algo más radicales. O, si se atiende a lo que dicen algunos de los más flamígeros comentaristas, incluso mucho más radicales.

¿Será ahora cuando nazca una formación de derecha pura y, hasta cierto punto, dura, como la que existe -aunque casi nunca gobierna, excepto en alguna región- en otros países europeos y nunca se dio en España, entre otras cosas porque Fraga acaparó todo el espectro posible a la derecha del socialismo?¿Será en este trance cuando se consolide un partido de corte centrista, quién sabe si con incorporaciones hasta ahora impensables –no veo gran diferencia entre lo que dicen los del partido de Rosa Díez y lo que predican ahora los afectos a Rajoy, sin ir más lejos-?

¿O todo va a quedar en tormenta en vaso de agua, como vanamente esperan los ‘marianistas’, tras el congreso de Valencia? En ese caso, la clarificación de mensajes, que se va haciendo imprescindible, simplemente quedará aplazada, pienso. Porque a mí me parece que no se trata solamente de si Mariano Rajoy es o no capaz de ganar las próximas elecciones frente a Zapatero o quien sea su sucesor/a: desde el 9 de marzo, las cosas han cambiado tanto que ya estamos hablando de que hay dos concepciones conviviendo en un mismo partido -véase el debate sobre la posibilidad o no de pactar con los nacionalistas, por poner un ejemplo-, pero  que, llegados hasta este punto, ya no pueden mantener esa convivencia.

Y, entonces, acaso Rajoy deba convencerse de que hay que romper para evitar la sensación de que esto es un gallinero. Así de seria se ha puesto, le han puesto, esta crisis.

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Comentarios de los lectores
Enviado por: Agustin / 24-05-2008 18:08
Estimado Sr jauregui pensaba contestarle pero acabo de ver el comentario de Rafa que suscribo totalmente. Creo que su articulo es desvergonzado,tendencioso y poco profesional en sus apreciaciones sobre UPyD
Enviado por: antonio / 24-05-2008 11:10
Por supuesto Gabriel porque en realidad Jáuregui es una escrecendia de Prisa camuflada. En las tertúlias Fernandito siempre se dedica a meterse con sus "compañeros". El nombre de este panfleto es todo lo contrario de lo que dice. Es un DIARIO-NO-CRITICO. Representa claramente a su director.
Enviado por: Jáuregui / 24-05-2008 11:10
A Gabriel: Claro que Ferraz no me dicta los artículos. Ni creo que este le gustase demasiado, aunque no lo sé, no suelo pedirles su opinión. Qué fácil es eso de colgar clichés, ¿verdad? Tan fácil como hacer de crosnista enterado asegurando que el Rey ha ordenado a Rajoy que cambie la línea de su partido. En fin... A Rafa: no digo yo que los programas sean idénticos ahora --el de UPyD seguramente habría que pulirlo y completarlo bastante--, pero desde luego son aproximables, una vez que el PP se deshaga de sus esquinas más rancias. Y, si lo mira usted bien --yo sí he tenido que mirar los programas--, verá que no hay tanta diferencia, aunque haya algunas diferencias. Ni siquiera con el programa del PSOE.
Enviado por: Gabriel / 23-05-2008 21:17
Este artículo parece escrito por Ferraz. En el PP no se está jugando una batalla de posicionamiento ideológico más o menos en el centro del espectro político, sino la aceptación o no de una España confederal. ¿El carca de Gallardón y su patrón Fraga son el "centro" político?. ¿De verdad?. Me parto de la risa. El tema es otro completamente diferente: el meollo está en que el jefe del estado habría pedido al PP que acepte el nuevo régimen, en el que España se convierte en una nación de naciones y Rajoy ha aceptado sumisamente. Así que, después del cambio de bando del PP, sólo UPyD va a defender un modelo de España viable. Pero esa España confederal nace muerta. Es la simple antesala de su desmembración definitiva.
Enviado por: Rafa / 23-05-2008 19:21
Cualquiera que se lea el programa de UPyD se dará cuenta de las enormes diferencias con el PP. ¿Acaso propone el PP la devolución de competencias al estado en materias clave como la educación? ¿Propone una reforma de la constitución que garantize la igualdad efectiva de los españoles y el reconocimiento del castellano como lengua común que no pueda ser discriminada? ¿Un estado laico? ¿la regeneración democrática para que el tribunal constitucional no sea una asamblea de delegados de los partidos? Hay que documentarse un poco antes de escribir artículos de opinión.