El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a presionar a sus aliados de la OTAN para que asuman la responsabilidad de patrullar el estrecho de Ormuz.
A pesar de las críticas iniciales, el presidente republicano aseguró que los aliados se están volviendo "muchos más amables" ante sus exigencias de un despliegue naval conjunto.
Trump reiteró que la intervención militar en Irán era necesaria para frenar las ambiciones nucleares del régimen ayatolá.
200.000 millones adicionales para la guerra
Esta visión optimista del fin de las hostilidades contrasta con los planes financieros del Pentágono. El secretario de Guerra, Pete Hegseth, confirmó ayer jueves que solicitará al Congreso una partida adicional de 200.000 millones de dólares para continuar la ofensiva junto a Israel.
Hegseth justificó este incremento del 25% sobre el presupuesto original alegando que "se necesita dinero para matar a los tipos malos" y para garantizar que las reservas de munición no solo se repongan, sino que superen los niveles habituales.
Trump ha respaldado esta solicitud de fondos, afirmando que es "un precio pequeño a pagar" para mantener la hegemonía estadounidense.
Esta nueva inyección económica se suma a los casi 900.000 millones de dólares que el Departamento de Guerra ya recibió para el presente año fiscal.
La intención del Ejecutivo es enviar un mensaje de fuerza, asegurando que tienen capacidad para reponer todo el material bélico consumido durante los 20 días que cumple hoy el conflicto.
Costes operativos
En el plano operativo, Hegseth anunció que Estados Unidos ha logrado destruir por completo la flota de submarinos de Irán y ha dejado inoperativos sus puertos militares. No obstante, el secretario de Guerra evitó fijar un plazo para el cese de los ataques, delegando esa decisión exclusivamente en el presidente Trump.
Las estimaciones reveladas por 'The New York Times' indican que el coste de la guerra es masivo: solo en los primeros 6 días se gastaron más de 11.300 millones de dólares.
El alto coste se debe en parte al uso de armamento de alta precisión durante la primera fase de la invasión el 28 de febrero, como las bombas planeadoras AGM-154, cuyo coste unitario supera los 836.000 dólares.
Ante este gasto desbocado, el Pentágono ha informado al Congreso de que planea transicionar hacia el uso de municiones menos costosas para las próximas fases de la operación.
¿Te ha parecido interesante y útil?: si quieres recibir más temas como éste, puedes suscribirte a nuestras alertas gratuitas de noticias de Whatsapp o Telegram. También tenemos un boletín gratuito de noticias que llegarán a tu e-mail. Además, nos puedes seguir en Google News.