El presidente de EEUU, Donald Trump, ha asegurado este jueves que tuvo una conversación con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, después del bombardeo al yacimiento de gas iraní de South Pars, que comparte con Catar, para garantizar que no vuelvan a hacerse bombardeos a instalaciones energéticas. "No vamos a hacerlo nunca más", ha dicho desde el Despacho Oval junto a la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi.
"Le dije que no hiciera eso y no lo hará. No lo discutimos. Somos independientes, pero nos llevamos muy bien y estamos coordinados", ha señalado sobre los contactos con Tel Aviv, en un momento en el que sigue aumentando el ataque a Irán, desencadenando una serie de represalias contra instalaciones energéticas en los países del Golfo.
Antes, Teherán alertó de que la respuesta dada hasta el momento al ataque de Israel este miércoles contra sus instalaciones gasistas de Pars Sur usó solo "una fracción" de su capacidad y que en caso de que vuelvan a producirse ataques no va a haber "contención" en su represalia. "Nuestra respuesta al ataque de Israel contra nuestra infraestructura utilizó solo una fracción de nuestro poder. La única razón por la que nos contuvimos fue por respeto a la desescalada solicitada. No habrá contención si vuelven a atacar nuestras infraestructuras", ha indicado en redes sociales el ministro de Exteriores, Abás Araqchí.
Mientras, el secretario de Guerra de EEUU, Pete Hegseth, afirmó que las fuerzas armadas de su país han destruido por completo la flota de submarinos de Irán y dañado fuertemente los puertos militares de la República Islámica, como parte de la guerra que está encabezando junto a Israel contra Teherán.
Resta importancia a la subida de los precios
Por otra parte, Trump ha querido quitar importancia este jueves al aumento del precio del petróleo y el gas por la espiral que está tomando el conflicto en Irán que ya se ha extendido a toda la región del Golfo.
"Pensé que los números serían peores. Pensé que subirían más de lo que lo hicieron. Pero estamos haciendo esta incursión y, cuando termine, tendremos un mundo mucho más seguro", ha dicho desde el Despacho Oval antes de su reunión con la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi.
En este sentido, ha admitido que la marcha de la economía "era excelente" antes de la guerra en Irán, y los precios del petróleo "eran muy bajos". "Todo era fantástico. Y vi lo que estaba pasando en Irán y dije: odio tener que hacer esta incursión, pero vamos a tener que hacerlo", ha comentado.