La polémica está montada. El planeta taurino se estremece y divide con la concesión -inmerecida en opinión de quien esto firma- de la Medalla de Oro de Bellas Artes a un coletudo tan vulgar como
Francisco Rivera Ordóñez. El hijo de
Paquirri, que acumula más méritos y arrastra a más público a los cosos por sus apariciones en revistas del corazón y otras vísceras que por sus hazañas táuricas, es en sólo un monaguillo, un oficiante del montón en la religión compulsiva y laica de la Fiesta. De modo que, en contra de lo que se escribe en el
'im-presentable' de este periódico,
José Tomás y
Paco Camino llevan razón en sentirse agraviados y en devolver sus Medallas.
Al menos, en el fondo de sus argumentos, que comparto, en el sentido fundamental de la
"vergüenza torera", de ser sumos sacerdotes, auténticas figuras figuras -entre ambos suman 19 Puertas Grandes de Madrid- que marcan época, y no meras figuritas o figurones -Rivera jamás rozó la salida a hombros en la catedral del toreo, donde en sus muchísimas tardes sólo ha logrado cortar una pauppérima oreja-. Quizás en la forma sea discutible devolver el premio, y se entiende que haya disgustada a mucha gente. Pero en este país en el que casi nadie dimite ni renuncia a inflar su vanidad con títulos y galardones, otros pueden ver -vemos-saludable tal gesto de entrega de oropeles.
Y no debe confundirse este apoyo al doble y unánime gesto de Tomás y Camino con la excesiva adoración que se profesa al de Galapagar, y no sólo en el planeta táurico,a su a veces bochornosa mitificación.Porque también quien esto firma, admitiendo su contribución -la de Tomás- a la gloria del toreo y su capacidad para pisar unos terrenos ante el bicorne que casi ningún otro compañero es capaz,
también criticó y critica que vaya por libre. que casi nunca compita con el resto de las figuras de la actualidad y que sólo mate toros de ganaderías comerciales.
Por último, es justo y necesario no olvidarse de la controvertida decisión del ministro de Cultura,
César Antonio Molina, que o no tiene idea de toros o se ha dejado embaucar por las fuerzas mediáticas y sociales que apoyan a Fran. Porque en el escalafón actual y en el de décadas anteriores tiene decenas de ejemplos de espadas que merecían de sobra -y no habría creado polémica- esta Medalla. Más vale que en un gobierno tan antitaurino -con
ZP el que más- como del que forma parte se preocupara de graves problemas de la Fiesta. Por ejemplo en reducir el IVA, en apoyar su difusión para los que deseen empaparse de ella, en fomentar las novilladas para que sus coletudos no tengan que pagar ¡por jugarse la vida!, en impedir que los taurinos la manipulen con afeitados y dopaje de los toros, en escuchar la voz del aficionado de a pie y no del 'lobby' riverista y olé...