"Vengo de Valencia, como no me daban el día libre tuve que pedir dos días de mis vacaciones para poder a venir a ver a KISS", contó Héctor Gandica, un contador que cuenta con orgullo que cumple años el mismo día que el carismático líder de la banda Paul Stanley.
Sin importar los impedimentos, la fanaticada de la estrafalaria agrupación, conocida mundialmente como "KISS Army" (Armada de KISS), se desplazaron desde cualquier rincón para presenciar este histórico que de una vez por todas pone punto final a una espera de más de 35 años.
Rostros maquillados como el "demonio", Gene Simmons, o como cualquiera de los integrantes actuales o del pasado de la banda engrosan las filas del ejército de fans de todas las edades que desde anoche pueblan los alrededores de La Rinconada.
Franelas, gorras, pasamontañas, vasos, calcomanías y toda clase de mercadotecnia alusiva a los neoyorquinos se puede adquirir en las afueras del recinto donde se celebrará el concierto. "Tenemos siete tipos diferentes de franelas, cada una cuesta 50 bolívares, las gorras igual", explica uno de los vendedores.
Una voz desde los altoparlantes explica detalles de la logística desplegada para el espectáculo. Está prohibido el porte de armas y el consumo de bebidas alcohólicas. Todavía a pocas horas del espectáculo se pueden adquirir entradas en las taquillas dispuestas por la empresa organizadora.