www.diariocritico.com
Una mirada al futuro: la dinámica de las nuevas empresas

Una mirada al futuro: la dinámica de las nuevas empresas

viernes 29 de mayo de 2009, 14:52h
Actualizado: 10 de agosto de 2009, 13:15h

El Global Entrepreneurship Monitor (GEM) fue creado en 1997 como una iniciativa de investigación conjunta por Babson College de EE.UU. y London Business School de Inglaterra, con un fuerte apoyo de la Fundación Kauffman. El objetivo central era reunir a los mejores especialistas en entrepreneurship (emprendedorismo) del mundo para estudiar la relación entre esta variable y el crecimiento económico de los países. . Argentina es miembro del GEM desde el año 2000.

El Global Entrepreneurship Monitor (GEM) señala que el crecimiento económico nacional es una función de dos variables: (a)la actividad de las firmas más grandes y ya establecidas, y (b) el proceso emprendedor.
Las empresas jóvenes y con éxito han captado la atención en el mundo, y es, a partir de ellas, que se analizan dos variables vinculadas con el proceso emprendedor: la Tasa de firmas “nacientes” y la Tasa de firmas “nuevas”.

La tasa de firmas nacientes “start-up” se mide por la proporción de la población adulta en cada país que está comprometida actualmente en el proceso de creación de una empresa. En segundo lugar, la tasa de firmas nuevas se mide por la proporción de adultos en cada país que operan en una empresa que tiene menos de 42 meses de antigüedad (a julio de 2000). Lo que intenta hacer el GEM es combinar ambas tasas y encontrar así un indicador de actividad emprendedora (Total Entrepreneurial Activity, TEA). La TEA también toma en cuenta la influencia que tienen en la actividad emprendedora, los ángeles inversores que invierten en proyectos ajenos.

Argentina con un nivel TEA del 7,8% ocupa el 7° lugar en el ranking de países GEM 2000. Es un número alentador. Pero, al descomponer esta tasa en los dos índices que la forman, se observa que la Argentina tiene una mayor proporción de su población involucrada en las firmas “nacientes” (75% del TEA) que en firmas nuevas (25% del TEA). O sea, la tasa de participación en empresas nacientes triplica a la de participación en empresas nuevas. Esta marcada diferencia, nos habla de la imposibilidad de muchos emprendimientos o start-ups para crecer, desarrollarse y transformarse en pymes rentables. Esta realidad puede obedecer a razones micro (características de los proyectos, deficiente gerenciamiento) o con razones macro (condiciones del entorno institucional y económico, carencia de políticas publicas para alentar el despegue) .

Así, si bien los argentinos poseen una cierta vocación emprendedora que se refleja en la tasa de “firmas nacientes”, se dan simultáneamente situaciones que reducen la influencia de este impulso positivo en la tasa de crecimiento económico. Por un lado, existen muchos emprendimientos del tipo “life style start-up”, aquellos que proveen ingresos para el dueño, su familia y un número educido de empleados. Generalmente dirigidos al mercado interno, su potencial de crecimiento es limitado, y por lo tanto su aporte al crecimiento del PBI es poco significativo

dificultades administrativas de toda índole, escasez o inexistencia de financiamiento acorde a las etapas más tempranas de la vida de una empresa) no permiten que los proyectos se traduzcan en empresas que puedan impactar la tasa de crecimiento del PBI, ya que muchas de ellas mueren antes de los 42 meses de vida. Este hecho queda demostrado en la escasa ponderación que tienen las firmas “nuevas” en la TEA de Argentina.

En definitiva, el aspecto clave de la actividad emprendedora es el dinamismo de los negocios, esto es un constante nacimiento, expansión, reducción y muerte de las empresas. Es este dinamismo que implica una permanente regeneración del stock de negocios de un país, la generación de trabajo y un mayor nivel de competitividad (nunca olvidemos que la competitividad no se compra, se crea).

Argentina tiene, entre otras tantas, una asignatura pendiente en términos de políticas de largo plazo que ayuden a estos proyectos nacientes a sobrevivir. Hay muchas “incubadoras”, pero no debemos perder de vista que cuando un recién nacido sale de una incubadora, no está preparado aún para vivir solo en Antártida.

Todo el entusiasmo volcado en la creación de incubadoras no tiene un correlato en la vocación por la supervivencia y el crecimiento. Se habla de la importancia de agregar valor. En general, el valor agregado es intangible (diseño, marca, ingeniería). Pregunta: ¿quién financia los intangibles?

Así, la falta de financiamiento sigue siendo uno de los principales obstáculos en el sistema innovativo argentino, especialmente para las empresas pequeñas. Esto incluye la carencia de capital de riesgo para nuevos emprendimientos, su alto costo y la falta de capacidad de los emprendedores de conseguir fondos y de los inversores para evaluar sus nuevos negocios

El sector del capital de riesgo (o capital emprendedor, como actualmente se denomina para evitar el temor asociado al riesgo) en nuestro país ha tenido avances en los últimos años, pero está todavía en una etapa embrionaria.
La experiencia internacional revela que dos de las claves para estimular el surgimiento de fondos de capital emprendedor son
i. la información: relevamiento de inversores de capital de riesgo locales e internacionales interesados en ver proyectos de Argentina, estadísticas macro y sectoriales
ii. políticas públicas que los promuevan
En síntesis, para darle sentido a todo el esfuerzo y la inversión dedicados a impulsar la empresarialidad, y el nacimiento de empresas, es fundamental analizar la conveniencia y las condiciones necesarias para desarrollar un mercado de capital de riesgo fundamentalmente orientado a los estadíos tempranos del ciclo de vida y a pequeñas y medianas empresas (PyME) con potencial de crecimiento en Argentina.

Alicia Caballero
Dra. En Economía, UCA, profesora e investigadora de la UCA

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (2)    No(0)

+
0 comentarios