Sábado tarde, casi noche. En los alrededores del Estadio Santiago Bernabéu alguien acababa de pegar un cartel -doméstico- con la leyenda "Real Madrid 2.0". Ese texto me hizo pensar en el presente y el futuro inmediato del club de fútbol más importante del siglo XX, según la FIFA, y que hoy no es ni la sombra de lo que fue en las últimas temporadas.
Este domingo termina el suspense, si es que alguna vez lo hubo, sobre quién será el próximo máximo mandatario de la entidad de Concha Espina. No hace falta ser un lince para apostar por Florentino Pérez, por cierto el único candidato que ha podido reunir los avales necesarios para ello. La masa social cree que este empresario de reconocido prestigio es la persona idónea para encauzar la nave 'blanca', esa misma que en las últimas temporadas zozobró por múltiples factores empresariales y deportivos.
Pero ahora, en la segunda etapa, la afición quiere, además de resultados, que no se cometan los errores del pasado, cuando desde la cúpula directiva y desde parte de la prensa deportiva se incentivó aquello de "los galácticos" o "Zidanes y pavones". Eso estuvo bien mientras el equipo respondió en el césped y llegaron los títulos, pero también esa época, sobre todo en los últimos meses, se volvió contra los afectados.
Sería interesante preguntar a los socios y seguidores del Real Madrid si quieren ver más a sus idolatrados futbolistas en las portadas de la prensa del 'corazón' o encabezando las crónicas deportivas, por sus triunfos y laureles. Y mientras todo esto ocurre, los dos máximos rivales deportivos de la entidad están disfrutando jornadas inolvidables, unos paseando por todo el mundo su triplete y otros contando que la próxima temporada participarán en la Liga de Campeones de la UEFA.
Estamos, pues, ante una nueva etapa en la historia del Real Madrid. Florentino Pérez es el elegido para la gloria, pero esa gloria no se gana únicamente en los despachos ni como cuando se construye un puente, un canal o una autopista. El 'ingeniero' Pérez demostró una vez que sabe levantar un club, aunque ahora ya no disponga de terrenos cerca de la Plaza de Castilla para financiar sus sueños. Ahora toca, en plena crisis económica, lidiar de frente con el destino del club 'merengue'. ¿Sabrá hacerlo? El tiempo, Jorge Valdano y Zinedine Zidane lo dirán. Espero que no se cumpla aquello de que "nunca segundas partes fueron buenas".