Según el informe, en comparación con el 2007, el cultivo de coca disminuyó en el país en un 18 por ciento y la producción mermó en un 28 por ciento.
Así mismo, Costa aseguró que "Todos tenemos la responsabilidad de encarar el abuso de drogas en nuestras sociedades. El Gobierno de EE.UU. está resuelto a apoyar las iniciativas para la reducción de la demanda, a fin de asegurar que quienes bregan para librarse de la adicción, especialmente en los países en desarrollo, tengan acceso a programas de tratamiento eficaces”
A nivel mundial, el director de la oficina de la ONU reveló que el mercado global de 50.000 millones de dólares de la cocaína experimenta cambios sísmicos, los niveles de pureza y las confiscaciones en los principales países consumidores han disminuido, los precios suben y las pautas de consumo son fluctuantes. “Esto ayuda a explicar el brutal aumento de la violencia en países como México. En América Central los carteles batallan por un mercado que se reduce" afirmó.
No obstante, el panorama no es bueno en países como Perú y Bolivia que aumentaron sus cultivos, respecto de esto Costa expresó "en tanto persista la demanda de drogas, los países con Gobiernos débiles seguirán siendo blanco del asalto de los traficantes". Por su parte, el jefe de la oficina de la Casa Blanca para las drogas, Gil Kerlikowske, indicó que el informe de la oficina de la ONU "demuestra que las drogas son un problema que afecta a todos los países".
Con relación a las propuestas para la legalización de algunas drogas, Antonio María Costa sostuvo que "un mercado libre de drogas desencadenaría una epidemia, en tanto que uno reglamentado crearía un mercado negro paralelo". "La legalización no es una varita mágica que eliminaría las mafias y el abuso de drogas" aseguró, y añadió que "las sociedades no deberían verse forzadas a elegir entre la protección de la salud pública o la seguridad pública: pueden y deben hacer las dos cosas".