He venido a esta Convención Anual de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos (NAHJ) para actualizarme con informaciones acerca de la transformación de la industria de las noticias ante el tremendo avance de la ciencia y la tecnología, además de contribuir a divulgar las Declaraciones y Acuerdos del XXX Congreso Hemisférico de Cámaras de Comercio e Industria Latinas, auspiciado por la CAMACOL y recién realizado en el Miami Beach Convention Center. También para abogar por la democracia y la libertad, por el estado de derecho, por la libertad de prensa y los derechos humanos en Latinoamérica.
Víspera de viajar a este importante evento periodístico, dos informaciones similares, de las más dispares procedencias, me llamaron la atención por su relación con el caso de la falta de libertad de prensa en Venezuela. La primera fue una entrevista de Televisión a la “Bicha”, popular comentarista de RCTV quien contundentemente afirmó que Chávez no cerraría a Globovisión, como casi todos esperan. Y la segunda me llegó via internet, un reporte de Informe 21 que razonaba igualmente que Chávez no cerraría ese canal ya que “dejar abierto a Globovisión no tendría en la práctica ningún costo político mientras que suspender la señal abriría una caja de Pandora cuyos efectos, en todo caso, serían negativos para el gobierno y la imagen de Hugo Chávez, tanto a nivel nacional como internacional”. Esta conclusión se basa en que Globovisión mantiene una exigua audiencia que no supera el 7 % en promedio de los televidentes.
Política y racionalmente estas premisas son correctas y solo pudieran equivocarse si el presidente coronel Chávez “pierde los estribos” y actúa emocionalmente, con la soberbia propia de los dictadores.
En todos los casos abogamos porque no cierren a Globovisión y porque le devuelvan la señal y los activos confiscados a Radio Caracas TV, y hacemos votos por una Venezuela democrática, donde impere el orden jurídico y se respeten los derechos humanos.
Ya se han dado pasos de avance cuando la oposición se une para presentar un proyecto país con las reivindicaciones que el pueblo quiere y se intenta abrir espacios a la sociedad civil para plantear sus aspiraciones. Es claro que “nadie da lo que no tiene” y los políticos que están en la oposición tienen que demostrar que ellos actúan democráticamente. Igualmente los medios, especialmente la TV tiene que demostrar que es objetiva y veraz y que se debe a Venezuela, no a la de de Chávez ni a la de sus contrarios, sino a la Venezuela de todos los venezolanos.
Es significativo que las dos televisoras que han asumido esta posición sean preferidas por el 80% de los televidentes, mientras que las que solo apoyan al gobierno, o solo lo combaten, no llegan entre todas a la quinta parte de la población.
Venezuela esta dividida en tres grupos: los chavistas que excluyen a todos los demás por no pensar igual que ellos; los anti-“chavistas duros” que igualmente rechazan a los que no asumen sus mismas posiciones; y un grupo mayoritario que aspira terminar democráticamente con este gobierno y que no acepta las posiciones extremas, sino que ambiciona la paz entre todos los venezolanos.
“La imparcialidad es un ideal muy difícil de alcanzar. Sin embargo es obligación de los canales de televisión ayudar que el país entienda la historia que él mismo está escribiendo, y a la larga será él quien decida” asintió el presidente de Venevisión.
Esperamos que los periodistas y participantes en esta gran convención queden comprometidos con un mejor periodismo, libre y al mismo tiempo objetivo, veraz y constructivo. Que con sus ejemplos contribuyan a crear una mejor sociedad en el continente americano.