Crítica teatral. - Cabaret Líquido: variedades de siglo XXI
martes 30 de junio de 2009, 10:30h
Este verano varios teatros privados madrileños han decidido no cerrar su puertas. Como el Marquina donde, hasta final de agosto, se representa “Cabaret Líquido”, un espectáculo de la compañía granadina “Lavi e Bel” que dirige el madrileño Emilio Goyanes. El año pasado más de cuarenta mil personas lo vieron en la Expo de Zaragoza, para la que fue creado.
Madrid fue, en el primer tercio del siglo XX, una ciudad de variedades. Locales como el Trianón, el Petit Palace, el Salón Japonés y teatros como el Romea (que estaba en el 18 de la calle de la Montera), el Maravillas y, sobre todo, el Martín presentaban artistas de los géneros más variados. Cantantes regionales, cupletistas, bailarines y, por supuesto, travestis. Pocos recuerdan a transformistas de leyenda como Edmond de Bries y Rafael Arcos. Pero hace ochenta años ya paseaban sus galas femeninas por los escenarios madrileños. “Lavi e Bel” recupera aquel concepto de espectáculo, con un moderno y sofisticado envoltorio escénico. Pero no renuncia ni al humor ni a la picardía.
Cabaret en escena
El escenario del Marquina se ha convertido en una pista de cabaret. Los músicos, al fondo, y delante los cinco artistas que se convierten en más de treinta personajes a lo largo de hora y media. Se han cuidado todos los detalles, la iluminación, el vestuario, los maquillajes exagerados... pero no se recurre al trazo grueso sino a la parodia hecha a partir del un profundo estudio del circo, el cabaret literario o las variedades hispanas.
Historias cantadas
Los espectadores mayores, tal vez muy mayores, recordarán los ritmos de la bienvenida y del popurrí a base de clásicos de la revista española. Pero el espectáculo toma rápidamente otros derroteros para contar historias cantando. O con el lenguaje del abanico, como hacen las geishas Mineko y Misako Kawasaki, que narran el suicidio frustrado de un pobre hombre. Son diez números, algunos delirantes, que convierten este teatro en una fiesta con abundante talento a ritmo trepidante.