Zapatero tiene dos federaciones que no controla en absoluto, que van por libre: Cataluña y Andalucía. En Cataluña, el líder socialista sabe que no puede iniciar ningún tipo de asalto: el PSC tiene entidad propia y vuela a su aire. Pero Andalucía es otra cosa, y el asalto al poder partidista ya se ha iniciado trayendo a
Chaves -y con él a
Gaspar Zarrías- a Madrid.
Pero los planes de Zapatero pasan por dominar la federación andaluza -peligra la cabeza de
Luis Pizarro, el poderoso vicesecretario general regional- y nombra a su ‘tapada’ para la Junta de Andalucía; una ‘tapada’ que no es otra, según diversas fuentes, que la otrora comunista
Rosa Aguilar.