Malamadre (Tosar) encabeza un motín coincidiendo con la llegada como guardia de seguridad de
Juan (Alberto Ammann), que se hace pasar por interno para salvar su vida. El encierro se ve agravado por la presencia de tres presos etarras, que los internos hacen valer como moneda de cambio en sus negociaciones, y las tensiones entre los internos.
En rueda de prensa, tanto
Monzón como los actores explicaron que "notan" que la película está calando en el público, tras los recibimientos en los festivales de Venecia, Toronto y Sitges. "Es reconfortante", dijo el director.
Monzón aseguró que la película tiene una base en la novela de
Francisco Pérez Galdur, al que se ha sumado otros recabados por el equipo para que la prisión pareciera un "microcosmos" de la realidad, pero "concentrado en un MP3".
Sobre la aparición de los presos etarras, afirmó que ya salían en la novela y que no son un elemento protagonista, sino más bien surgen de la acción. El actor
Antonio Resines, que da vida en la película al jefe de seguridad de la prisión, afirmó que es la primera película donde aparece el tema del terrorismo "de forma colateral" y en la que se dice "lo que piensa todo el mundo".
La interpretación de Tosar como Malamadre ya ha hecho disparar las quinielas de cara a los Goya. El actor aseguró que tiene un recuerdo "entrañable", pero del que se está intentando "desembarazar" para encarar otros proyectos.
Recordó que para preparar su papel se entrevistó con un interno que, como Malamadre, llevaba muchos años en prisión y que le dijo una frase que le ayudó para encarar el rodaje: "La psicosis es el estado natural de las cosas".
Tosar ensalzó el "plantel espectacular" de la película y aseguró que el guión ya era "una obra de ingeniería casi perfecta". Además, el actor sostuvo que con Alberto Ammann, "ha nacido una estrella".
La película está recibiendo grandes críticas y atención en los festivales, y ya existen conversaciones para un posible 'remake' norteamericano.
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