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Ruta por los encinares de Chapinería

miércoles 31 de octubre de 2007, 13:20h
Actualizado: 30 de abril de 2008, 11:16h
Esta ruta circular de 4,5 kilómetros (2 horas) y dificultad baja permite conocer los usos agrícolas de la localidad de Chapinería y un encinar regenerado de gran valor ecológico. Además, el trayecto comienza junto al centro de educación ambiental El Águila, dependiente de la Consejería de Medio Ambiente, lo que permite conocer los componentes de este ecosistema, el encinar mediterráneo.
Las mejores épocas para conocer este entorno son la primavera y el otoño, aunque en esta estación se recomienda no salirse de los caminos ya que hay cotos de caza próximos. También es aconsejable llevar agua. Uno de los mayores atractivos de la ruta reside en que es una Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), donde habitan el águila imperial ibérica, el buitre negro o el búho real.

La ruta puede comenzar con una visita al centro de educación ambiental El Águila,dependiente de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, donde conocer el ecosistema propio de los encinares y disfrutar de las panorámicas que se observan desde él.

Se sale del Centro y tras subir sus escaleras o la rampa, se gira a la derecha y se camina por el antiguo vertedero del pueblo, hoy tapado a pesar de las continuas obras de la zona. Al llegar a un olivo que está a mano derecha se sigue una desviación por ese camino, que en descenso nos llevará a otro camino mayor y a unas naves. En un primer giro a la izquierda, hay que rodear un bloque de granito cubierto de musgo y líquenes.

Se sigue descendiendo por el olivar hasta toparnos con un camino ancho que cruza el sendero (300 metros y 10 minutos). A la derecha hay una gran roca de granito. Se continúa hacia la derecha por este camino ancho, enmarcado por fincas particulares sin cultivar.

A continuación, hay que girar a la izquierda, siguiendo el camino. A la derecha quedará una de la canalización del agua, lugar por el cual se volverá al punto de inicio. Se llega al arroyo Oncalada (500 metros y 20 minutos). Es un arroyo estacional, que lleva agua sólo en época de lluvias y que se seca en verano. Se sigue por el camino, enmarcado por unos ejemplares bastante grandes de encina.

En una curva amplia a la derecha veremos una granja caprina. Al llegar a la intersección donde está la granja (700 metros y 35 minutos), no hay que seguir el camino de la izquierda, sino que continuamos de frente, dejando a la derecha la granja.

Comienza un descenso con unas encinas a nuestra izquierda con un porte menor que las anteriores, y a la derecha algún enebro. Se continúa descendiendo y a la derecha aparece un “dorso de ballena” de granito, es decir, una superficie alomada, casi plana de roca, que sobresale un poco del entorno arenoso, asemejándose a una ballena cuando sale a superficie a respirar. A mano izquierda van a aparecer fincas de viñedos, y a mano derecha campos incultos.

Por el camino, se encuentra la retama de bolas. Junto a ella, una planta llamada aulaga, caracterizada por sus espinas, largas y duras, para evitar la desecación. Una y otra son dos grados en la degradación del encinar. Se continúa con el descenso hasta llegar a una zona llana, arenosa, con unas vallas a la izquierda que delimitan parcelas de cultivo (2 km y 50 minutos). A la derecha, unos grupos de juncos informan de un acuífero en esta vaguada.

A la izquierda, apoyadas en un desnivel del terreno y tras las que hay un muro, aparecen encinas y otros árboles con un porte pequeño, las cornicabras, un acompañante habitual del encinar mediterráneo.

Seguimos avanzando y a la derecha se abre una pista amplia que baja hacia un puente, pero se continúa de frente por un camino mucho más estrecho y más frondoso y enmarcado en ambos lados por los muretes de piedra (2 km 300 m y 1 hora). A la izquierda aparecen encinas, algún enebro pequeñito y otra planta acompañante de los encinares, el torvisco o matapollos. A la derecha vamos a adentrarnos en un encinar mediterráneo.

Se desciende por el camino, y a mano derecha un derrumbe del cercano permite entrar en el encinar. Tras dar una vuelta por este él se vuelve al camino, se cruza, y al acabar el muro de piedra de la izquierda, unos pocos metros más abajo, hay una gran encina, con parte de su tronco ennegrecido por el fuego, y mucho más vieja que las anteriores (2 km 500 m y 1 hora y 15 minutos). Alrededor se observa como hay restos de maleza superpuestos de manera un poco artificial, y debajo los agujeros de varias conejeras. Son agujeros hechos por el ser humano para facilitar la cría y repoblación de conejos, que son el principal alimento del águila imperial ibérica.

Desde allí se retorna por el camino hasta llegar al cruce de caminos y se coge hacia la izquierda, hacia el puente. Se cruza el arroyo Oncalada y se llega a la depuradora (3 km y 1 hora 30 minutos). El arroyo baja bastante profundo en este tramo, entre grandes zarzales y algún olmo.

Se gira a la derecha por un estrecho sendero que asciende con la depuradora a la izquierda y se llega a un primer rellano, donde hay que desviarse hacia el arroyo. Esta zona es conocida como Los Pilancones (3 km 500 metros y 1 hora y 40 minutos).

A continuación hay que separase del arroyo, bordeando un segundo repecho por la parte izquierda según ascendemos. Se supera dejando unas encinas a nuestra derecha y se llega a una amplia llanada. Ahora ya se ve el centro El Águila. A partir de aquí se atraviesa hacia la derecha por el erial y se llega al camino del principio, justo un poco antes de donde se cruzó por primera vez el Oncalada. Se toma el camino a la izquierda, se asciende por el olivar y se llega sin pérdida al centro de educación ambiental (4,5 km y 2 horas). Fuente Inforjoven.
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