Desde el balcón central de la basílica de San Pedro, el papa León XIV ha pronunciado su primer mensaje de Navidad previo a la bendición "Urbi et Orbi".
En una intervención marcada por la profundidad espiritual y el análisis de la actualidad internacional, el pontífice puso el foco en las guerras de Ucrania y la Franja de Gaza.
El mensaje central de León XIV giró en torno a la figura de Jesús como portador de esperanza y luz, rescatando las palabras de la liturgia del día: "Alegrémonos todos en el Señor, porque nuestro Salvador ha nacido en el mundo. Hoy, desde el cielo, ha descendido la paz sobre nosotros".
"La paz de Dios nace de un sollozo acogido, de un llanto escuchado; nace entre ruinas que claman una nueva solidaridad, nace de sueños y visiones que, como profecías, invierten el curso de la historia". #PapaLeónXIV en la santa misa del día de #Navidadhttps://t.co/hnfFNCuWLWpic.twitter.com/zJmjdUjxlz
El Santo Padre reflexionó sobre la humildad del nacimiento de Cristo en un pesebre, señalando que el Creador optó por la pobreza para identificarse con los más vulnerables. Según el Papa, este gesto divino es un recordatorio de que la verdadera dignidad reside en el amor al prójimo y la solidaridad.
León XIV definió la paz no solo como un estado de calma política, sino como un compromiso personal nacido del perdón y la honestidad: "Dios, que nos ha creado sin nosotros, no puede salvarnos sin nosotros", recordó, instando a cada individuo a asumir su cuota de responsabilidad en la construcción de una sociedad justa.
Denuncia de la precariedad en los conflictos actuales
El Pontífice no eludió la crudeza de la realidad contemporánea, vinculando el misterio de la Natividad con el sufrimiento humano en las zonas de guerra. Hizo una mención explícita a las precarias condiciones en Gaza, refiriéndose a las familias que subsisten en tiendas de campaña bajo las inclemencias del invierno. Con un tono de profunda lamentación, León XIV denunció la fragilidad de las poblaciones civiles castigadas por la violencia y el rastro de desolación que dejan los enfrentamientos: "Frágil es la carne de las poblaciones indefensas, probadas por tantas guerras en curso o terminadas dejando escombros y heridas abiertas", aseveró.
Asimismo, el Papa dirigió un mensaje crítico hacia quienes gestionan los conflictos, lamentando el destino de los jóvenes enviados a las líneas de combate. Criticó la "insensatez" de estas misiones y "la mentira que impregna los rimbombantes discursos de quien los manda a morir", situando la vida humana por encima de las narrativas belicistas. Su llamado a la paz se extendió también a otras regiones en crisis como Myanmar, Sudán, Haití y diversos puntos de América Latina.
Del monólogo al diálogo: una propuesta para la reconciliación
Como cierre de su homilía, León XIV propuso un cambio de paradigma en las relaciones humanas y diplomáticas, abogando por sustituir la cerrazón de los monólogos por la apertura del diálogo. El Papa insistió en que la escucha es la semilla necesaria para cualquier proceso de reconciliación duradero. "Habrá paz cuando nuestros monólogos se interrumpan y, fecundados por la escucha, caigamos de rodillas ante la carne desnuda de los demás", concluyó el obispo de Roma.
Finalmente, el Pontífice encomendó la labor de la Iglesia a la Virgen María, resaltando que la renovación del mundo nace de la capacidad de acoger la vida en su forma más sencilla y silenciosa. Con este mensaje, León XIV establece las prioridades de su misión, enfocada en la mediación internacional, la justicia social y el cuidado de los marginados en un mundo fragmentado por la discordia.