Las bajas por incapacidad temporal en España supone ya la segunda mayor partida de la Seguridad Social.
Según ha advertido la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) en su último informe, las incapacidades temporales han crecido de forma notable en los últimos años y han denunciado una "deficiencia estructural" en su gestión.
Una deficiencia que provoca esperas prolongadas y un aumento del gasto que ha llegado ya a los 16.500 millones en 2024, solo por detrás de las pensiones.
Las bajas crecen un 60%
Según la AIReF, entre 2017 y 2014 el número de incapacidades temporales ha crecido un 60%. Una tendencia que desde la pandemia de coronavirus está disparada.
Además, la duración de las bajas ha aumentado un 15%, especialmente en las patologías que suponen un mayor coste. Se ha pasado de 40 días de media a 46.
Pero las incapacidades por motivos de salud mental es donde más se han incrementado los tiempos, pasando de 67 días de media a 99.
Deficiencias en la gestión
Uno de los mayores hándicaps para la AIReF es la descoordinación existente entre todos los implicados en este proceso (médicos, empresas y Seguridad Social).
La Atención Primaria cuenta con 17 modelos distintos ya que las competencias las tienen las comunidades. Por otro lado, hay una diferencia de criterios entre los médicos de AP y el Instituto de la Seguridad Social, sumado al papel que juegan las empresas en estos procesos.
El informe ha señalado especialmente la responsabilidad de la Seguridad Social, por lo que parte de la solución que proponen pasa por reforzar sus capacidades para que haya un control más rápido y exhaustivo de las bajas.
Han remarcado la necesidad del desarrollo de un sistema de información integrado que permita la interoperabilidad plena entre el INSS, los servicios autonómicos de salud, las mutuas colaboradoras y las empresas, y que incorpore de forma sistemática información relevante sobre el trabajador, el puesto de trabajo, la empresa y cada episodio de incapacidad.
Insisten en la importancia de emplear herramientas analíticas avanzadas que permitan estimar bien la duración de las bajas, detectar desviaciones en los tiempos, patrones extraños o excesos, pues en los últimos años también se han incrementado el número de bajas reiteradas. De hecho, el 25 % de personas concentran el 55 % de las bajas. El objetivo es una intervención temprana y mayor control para evitar desviaciones o esperas innecesarias.
Por comunidades, Cataluña, Canarias y Navarra lideran el número de bajas tanto en incidencia como en duración media.
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