La Federación de Fútbol de Qatar anunció durante el domingo la suspensión inmediata de todas las competiciones deportivas en su territorio.
Esta medida afectó directamente a la liga local de fútbol, donde militaron futbolistas españoles como Joselu, Pablo Sarabia o Luis Alberto. El cierre de las competiciones se produjo en un contexto de extrema peligrosidad en Oriente Medio, tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y las posteriores represalias del régimen de Teherán.
La inestabilidad regional puso en duda la celebración de la 'Finalissima', el prestigioso duelo entre España (campeona de la Eurocopa) y Argentina (campeona de la Copa América), previsto para el 27 de marzo en el estadio de Lusail.
Del mismo modo, el encuentro amistoso de la selección española frente a Egipto, programado para el 30 de marzo en el mismo escenario, se presentó como una cita difícil de cumplir.
La RFEF duda sobre la 'Finalissima'
Ante el inicio del conflicto bélico, la Federación Española de Fútbol (RFEF) activó un protocolo de emergencia para apoyar a los entrenadores, técnicos y jugadores españoles que trabajaron en las zonas afectadas.
El presidente de la RFEF, Rafael Louzán, convocó un Comité de crisis y habilitó un correo para centralizar las ayudas en coordinación con las embajadas españolas.
En declaraciones al programa 'Carrusel Canalla' de la 'SER', el secretario general de la RFEF, Álvaro de Miguel, analizó la viabilidad de los próximos compromisos internacionales. Aunque reconoció que la situación en Qatar es "preocupante", aclaró que la 'Finalissima' no se ha suspendido formalmente todavía.
De Miguel anunció reuniones de trabajo con las confederaciones implicadas, UEFA y Conmebol, a partir de este lunes para evaluar el alcance del conflicto y determinar si el partido contra Argentina se jugará en Qatar o si deberá trasladarse a una sede alternativa que ofrezca plenas garantías de seguridad.
Compromiso deportivo de cara al Mundial
La RFEF se mostró firme en su intención de disputar los 2 encuentros amistosos de este parón de marzo, independientemente de la ubicación final. "Tenemos la obligación de jugar esos dos partidos porque es necesario para el cuerpo técnico y los jugadores", afirmó De Miguel.
La Federación consideró que, a nivel deportivo, el combinado nacional no pudo permitirse el lujo de renunciar a estos ensayos previos a la cita mundialista, por lo que trabajó contrarreloj para encontrar un entorno de "tranquilidad y seguridad" lejos del fuego cruzado en Oriente Medio.
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