La Unión Europea (UE) se reúne este jueves en Bruselas en un Consejo Europeo claramente marcado por la guerra de Irán, la crisis energética que ha causado y las diferencias con Donald Trump. Varios de los jefes de Estado y de Gobierno y representantes de las instituciones europeas han solicitado a EEUU, Israel e Irán que pongan fin al conflicto, para descartar una mayor escalada y frenar su fuerte impacto en la economía mundial.
"No hay una alternativa al orden internacional basado en reglas, porque la alternativa es la guerra en Ucrania, la alternativa es la competencia desleal en el comercio, la amenaza a la soberanía en Groenlandia, la amenaza a la soberanía en otras partes del mundo", ha alertado el presidente del Consejo Europeo, António Costa.
La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, ha pedido a su llegada a la cumbre lograr "una salida" a la guerra en Oriente Medio, en lugar de una mayor escalada. Kallas ha asegurado también que mantiene contactos diplomáticos con Teherán para encontrar "diferentes soluciones" al conflicto.
EEUU e Israel empezaron la guerra contra Irán el 28 de febrero, un conflicto que ya se ha extendido a toda la región y para la que no se vislumbra una salida clara. Este pasado miércoles, el ataque de Israel contra instalaciones de gas de Irán tuvo una respuesta iraní, que bombardeó a su vez infraestructuras en los países aliados de EEUU, lo que ha hecho que se disparen los precios de petróleo y gas.
En el Consejo, el resto de socios van a tratar también de convencer a Hungría para que levante su veto al préstamo de 90.000 millones de euros para Ucrania y a nuevas sanciones a Rusia. Los líderes europeos se van a reunir asimismo con el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, y con el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres.
Los europeos piden una "desescalada"
La cumbre comienza con una oposición mayoritaria a implicarse en la guerra en Irán o en una operación para asegurar el paso por el estrecho de Ormuz, como les ha demandado Trump. En ese sentido, cada vez más socios europeos se han ido sumando a la postura mantenida desde el comienzo de la contienda por el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, quien siempre dijo que la guerra era ilegal y que ni España ni la UE debían implicarse.
Pero la postura institucional de la UE no queda clara. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, en unas polémicas declaraciones, afirmó que "no debería derramarse ni una lágrima por el régimen iraní" y dio por terminado el orden internacional basado en reglas. El presidente del Consejo, António Costa, la desautorizó y salió en defensa del derecho internacional y el orden internacional multilateral. Más, Von der Leyen se desdijo.
De acuerdo con el borrador de conclusiones de la cumbre, el Consejo condenará los "ataques indiscriminados" de Irán, pero no la agresión de EEUU e Israel.