
La campaña pasa hoy su ecuador. Las tres grandes formaciones gallegas con posibilidades de conseguir escaños le sacan rendimiento al debate de sus tres no-candidatos. Pero nadie parece caer en la cuenta de que, en un encuesta de urgencia tan (in)fiable con cualquiera, el 96,6% de los sondeados dice que no cambiará sus preferencias de voto tras el/los debate/s. Sólo el 3,4%, tras lo oído/visto en las televisiones, podría mudar de opción el electoral. Y a la espera de encuestas -las postreras que se puedan difundir según la Ley Electoral-- con más sustancia participativa, ahí queda otro dato, el del muestreo que la empresa Anova Multiconsulting realizó para “El Correo Gallego”. De celebrarse hoy las elecciones, el 31,1% votaría por el PP; el 30,5% (a sólo seis décimas) lo haría por el PSdG-PSOE; el 14,2% por el BNG; un 1,2% lo haría en blanco; el 3,1% no votará y el restante 19,8, como que no sabe/no contesta. Curiosamente cabe apuntar que los porcentajes son muy similares a los de las últimas elecciones autonómicas gallegas, celebradas en junio de 2005. Aunque la atribución de escaños queda en las Manos (perversas) de la Ley d’Hondt.
Rodríguez Zapatero apareció por A Coruña. Como teloneros Javier Losada, alcalde y candidato al Senado; César Antonio Molina, ministro e Cultura en funciones y número uno al Congreso; y Emilio Pérez Touriño. Cambio de énfasis en el leit-motiv de la campaña socialista: o nosotros o el caos que traen ellos. Ellos, por supuesto, son los del PP. Algún prohombre socialista, en privado (como siempre), le reconocía al cronista que “tampoco estamos tan mal como para apelar al voto del miedo”. ZP ha dado salida al tribuno cañero que lleva dentro. Y reparte leña. Una muestra: “Zaplana y Acebes deben estar cuidando a la niña de Rajoy. Y con Pizarro tienen un problema: su finiquito es carísimo”. Y las promesas de rigor: acabar con el aislamiento histórico de Galicia manteniendo la inversión del 8% de los Presupuesto Generales del estado y trayendo la alta velocidad ferroviaria sea una realidad en 2012. Los 7.000 asistentes en el pabellón de Riazor aplauden. Ni que hubiesen llegado las vibraciones que, desde Lugo, José Blanco emite: “Desde el Imperio Romano, nadie hizo tanto por Galicia como Felipe y ZP”. Para el número uno de la candidatura lucense ese es un conce(p)to que debe tener presente el elector.
Otro no-candidato puntero, Alberto Núñez Feijóo recala en Rivadavia (provincia de Ourense, bodegas, fábrica de ataúdes y producción de melindros). No ha llegado sólo a la capital del Ribeiro. El senador Manuel Fraga Iribarne, le acompaña. Núñez Feijóo promete adelantar en cinco años las autovías y el AVE si el PP llega al Gobierno. Fraga va lo suyo: “a buscar os votos debaixo das pedras” para que Mariano Rajoy (“que podría estar ganando mucho dinero como registrador de la propiedad”, recordó el presidente-fundador del PP) pueda llegar a La Moncloa. Y el veterano político, recordó que él fue el creador “de un partido de centro y reformista, ni de izquierdas ni de derechas”. Palabra de Don Manuel. Gloria al fundador Fraga.
Embarcado en que Galiza (forma bloqueira del topónimo patrio) ha de ser decisiva en Madrid, porque no en vano el Benegá (o sea, el Bloque Nacionalista Galego, en definición de sus militantes) es la vanguardia de las inquietudes de los gallegos y de las gallegas, el no-candidato Anxo Quintana sigue jugando a Obama. Toca Ferrol y traduce el “Yes we can” del senador demócrata por Illinois por el “podemos facelo” (podemos hacerlo). Los casi cuatro centenares de asistente aplauden y jalean. Antes fue el Black Power, ahora el BNG va a por el Grelo’s Power.
Y el habitual desgranado de argumentos de campaña: autovías y AVE, redención de la deuda histórica, un país de primera: “Zapatero quiere que España sea la octava potencia, pero Galiza tiene que seguir siendo la primera en el naval”. Los astilleros, tanto civiles como militares de Ferrol y de la Ría de Vigo hace años que llevan el marchamo de Galicia Calidade. Son imagen de marca, como el marisco, la industria pesquera, la carne de vacuno y los grelos. Con un porcentaje electoral que hoy, en su mejor época, podría andar, al final, en torno al 16%, el BNG se considera vanguardia, cuerpo y hasta retaguardia de Galicia (Galiza). Vamos que el Benegá es decisivo a ambos lados del Padornelo. Y tras felicitarse de su éxito en el pasado debate entre los tres no-candidatos, Quintana recuerda que “Galiza no es un país de pedigüeños”.
Eso sí, en nombre de su formación frentista, el no-candidato Quintana es quien mejor y más claro lanza su mensaje. Sin complejos. No como Pérez Touriño y Núñez Feijóo, que tienen corazón y obediencias partidos. Los del BNG son decisivos en Compostela (al menos hasta las autonómicas de 2009); decisivos en Madrid (cuando ZP le pidió que votasen en contra de la reprobación de la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez) y más decisivos --eso dice Quintana-- tras el 9M. Galicia, la esquina noroeste de España. Apenas 2,7 millones de habitantes dentro de sus fronteras; tres universidades públicas (Compostela, A Coruña y Vigo); tres aeropuertos de tipo medio (Labacolla, el coruñés de Alvedro y el vigués de Peinador), una red ferroviaria digna del Tercer Mundo. Y dos nombres: Galicia/Galiza. ¿Quién da más? El Benegá, por ejemplo. ¿Galicia Calidade? ¿El poder del grelo? A saber.