El Gobierno (más de lo mismo) que nos viene
viernes 11 de abril de 2008, 19:54h
Vaya por delante que, a la hora de escribir este comentario, desconozco aún algunos de los secretos insondables en relación con el nuevo gobierno que hoy nos anunciará Zapatero. Celoso de sus prerrogativas, y quién sabe si también para mostrarnos unos ribetes de su poder, el presidente se ha cuidado muy mucho de que sepamos con antelación quién se va, quién viene y quiénes permanecen. Todo lo más, ha filtrado a algún medio amigo tal o cual migaja informativa: que si Caldera no estará en el próximo gobierno, que si entrará una ‘nueva’ --parece que se llama Garmendia-- en un departamento inédito, que se llamaría Innovación…
Yo diría que lo sustancial, lo que significa continuismo, lo conocemos, y son las piedras sillares de la arquitectura gubernamental. Si permanecen los dos vicepresidentes -es de suponer que con sus su prerrogativas aumentadas-- y los titulares de Exteriores e Interior, es señal de que el cambio no va a ser mucho. Excepto que a otras carteras de nuevo cuño se les quiera conferir una trascendencia mayor que la que tuvieron en la legislatura pasada; al fin y al cabo, ser ministro en estos días ya no es lo que era, y la influencia de un ministerio depende de factores variados, entre ellos cuánta fuerza le quiera dar el jefe del gobierno, y cuánta le permitan tener las autonomías.
Aunque en los mentideros se citaban algunas caras nuevas, lo cierto es que la capacidad de sorpresa se nos ha ido agotando en otros lances -singularmente, las peleas internas en el PP-, y este gobierno, más allá de las obligadas quinielas que hemos debido elaborar los medios de comunicación, llega rodeado de un cierto halo de indiferencia ciudadana: que Jesús Caldera siga o se marche no es lo principal, ni tampoco lo es que permanezca o no Magdalena Alvarez, por poner dos ejemplos algo polémicos. Y menos aún importa, a mi juicio, que haya más mujeres que hombres, como aventura algún medio. Más significativo sería que el presidente incorporase o promocionase a algunos ‘amigos’ por el simple hecho de ser amigos, o por entender que les debe favores personales.
Lo importante es lo que Zapatero, fuente de todo poder aquí y ahora, quiera hacer con el elenco ministerial; puede mantener las riendas tensas o flojas, puede delegar más o --como viene siendo el caso-- menos. Puede dar prioridad a unas áreas sobre otras. Confieso, la verdad, que, tras la sesión de investidura, tan llena de pasajes vibrantes como hueca de contenidos de fondo, no espero gran cosa, si acaso sorpresas de tono menor. En este contexto, ya digo: importa saber quiénes son los que pueden influir sobre Zapatero, no quiénes son aquellos a los que Zapatero otorga sus mercedes en forma de nombramiento en el BOE.