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La trampa saducea del neointervencionismo

La trampa saducea del neointervencionismo

John Maynard Keynes fue por mucho tiempo el paradigma de la intervención económica, el paraíso de los socialistas y socialdemócratas, y ahora nos encontramos con la crisis financiera mundial, atribuida al Neoliberalismo de Milton Friedman, pero en realidad consecuencia de las políticas de Carter y Clinton, demócratas, por facilitar hipotecas “subprime” a las clases insolventes de su país. ¿Cómo iban a pagar lo que les venía casi regalado? Las Instituciones Financieras e Hipotecarias americanas, impulsadas por las políticas que mediaba Alan Greenspan, al no conseguir la devolución de los préstamos, los “titulizaron”, juntándolos con otros solventes, en la inútil esperanza que estos últimos avalaran a los primeros, y el resultado ha sido el desmoronamiento de la “Pirámide”, el crack financiero y de Bolsa, y la crisis más seria de tipo económico y social que ha conocido el mundo desde el de 1929.

Para resolverlo, se acusa al neoliberalismo, olvidándose de que liberal en USA significa ser de izquierda e intervencionista en economía, frente a lo contrario en Europa, donde los liberales nada queremos saber, o muy poco, del Estado,  lo que produce la paradoja de Milton Friedman, que es por el contrario el doctrinario predominante del Partido Republicano (conservadores), cuyas doctrinas no se han aplicado, ni siquiera al crack. Así, Bush, agonizante e intervencionista, ha dispuesto de 750.000 millones de dólares para repartir, supongo que con el agradecimiento consiguiente de los receptores, y no parece que Obama vaya a hacer otra cosa distinta, además de prestar el dinero casi al 0%.

Con lo fácil que es suprimir el IVA para dejar inmediatamente el 16% de los recursos en manos del público, bajar los precios de todos los productos el 16%, y liberar a las empresas de la malévola TVA, o IVA, inventada por el maquiavélico Giscard D’Estaing, haciéndonos creer que se trataba de un impuesto inocuo, pero transformando al Estado en socio de las empresas al 16%, sin poner ni un euro, y además conseguir que estas lo gestionen y recauden, sin pago por ello, bajo la amenaza de multas asombrosas, por un dinero que los empresarios no queremos ni recaudar, ni gestionar ni pagar.

Parece que Europa (Unión Europea) no lo aceptará; “pues mal hecho”, pues esa caterva de funcionarios chupatintas y chupasangres que entorpecen la democracia europea, la elección directa de sus líderes y el control de un Parlamento devaluado, sustentado por los líderes locales, que con su protagonismo, en ocasiones hortera, “Sarkozy”;  cuadriculada, “Merkel”, o protagonista-agonístico, “Brown”, o del olvidado, rezagado y casi siempre invisible, “Zapatero”, un “Berlusconi” retocado estético y ampuloso, y el resto de  acompañantes, se han demostrado más intervencionistas que ninguno, “Salvapatrias”, que reparten los miles de millones de demandas en euros, que nosotros y nuestros descendientes acabarán pagando, repartidos entre sus amigos y “amiguetes”. ¿Con qué criterio? ¿Subastas? ¿Apoyos indiscriminados a la industria del automóvil? ¡Devuelva usted, señor, el dinero al contribuyente, QUITEN EL IVA!, y verán ustedes cómo la economía recobra su impulso vital, se abarata la vida, se genera empleo, por cierto liberalizándolo también, y no como el actual sistema de funcionarial de CCOO y de UGT. Abaratando el despido se consigue salvar las empresas, que son las que deben salvarse, y usted, señor Zapatero, no se preocupe, que ya cogerán mano de obra cuando la necesiten, que será enseguida, porque sin valor añadido, I+D+i, creatividad y búsqueda de nuevos mercados no hay economía que valga (copie usted las políticas de Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid, y en vez de crecer sólo nuestra Autonomía lo hará toda España conjuntamente. Madrid, en 2025 tendrá 15 millones de habitantes y será la salvación de la España que hasta ahora se desmembraba. Ya somos el principal cliente de las Autonomías y su centro financiero e industrial, justo lo contrario de lo que con su creación se pretendía, y la que más contribuye a la solidaridad nacional: 1.600 euros, aproximadamente por habitante y año).

¿Qué no quiere usted oir la voz de la razón? Bien, pues nos irá mal. Feliz año peor 2009.


* Bernardo Rabassa Asenjo es  sociólogo, presidente del Club Liberal Español y Premio 1812 (2008)
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