www.diariocritico.com

La esperanza de Esperanza

Rodríguez Zapatero tiene el discreto encanto del mago de chistera y conejo, quiero decir que ejerce de encantador de serpientes a la hora de camelar, regalar los oídos e ilusionar a la gente que acude a pedirle algo o a reivindicarle cualquier cosa. Puede prometer y promete, lo de cumplir ya es harina de otro costal.

El pasado lunes la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, acudió a la Moncloa para hablar de financiación autonómica con el presidente del Gobierno. La presidenta regional salió satisfecha, queriendo creer todo lo que le había prometido ZP, y a pesar de que con él tiene una dilatada experiencia de promesas incumplidas.

Quizás es que Aguirre no pierde la esperanza de que alguna vez el presidente del Gobierno cumpla lo prometido, como que todas las comunidades autónomas tendrán el mismo tratamiento que la de Cataluña, que ya es prometer, y algo de vital importancia para la Comunidad de Madrid: por primera vez el presidente del Gobierno reconoce el crecimiento poblacional en nuestra región, más de un millón de nuevos habitantes en los últimos años, producto sobre todo de la avalancha inmigratoria, una población a la que se le presta todos los servicios, pero que hasta ahora no ha contado en las cifras oficiales y, en consecuencia, en el reparto de la financiación. Ya es importante el reconocimiento por parte del presidente del Gobierno de la población de hecho, que deje de ser una población fantasma, que aún estando ahí, no existía en el censo oficial del gobierno.

Esperanza Aguirre acudió el pasado lunes a Moncloa para dejarle al presidente las cosas muy claras sobre un sistema de financiación justo que no premie a unas comunidades sobre otras en función de reivindicaciones históricas e inquietudes nacionalistas; sobre la necesidad de que ese reparto llegue a Madrid en la medida que le corresponde y que nuestra Comunidad no siga marginada por el gobierno de ZP, que deje de ser la malquerida del Estado.

De momento, Esperanza Aguirre está contenta porque se ha creído las promesas del jefe de Gobierno, quiere ofrecerle el beneficio de la duda, a pesar de los antecedentes de promesas incumplidas; quiere creer en lo que le dice Zapatero y hacer borrón y cuenta nueva sobre falsas promesas del pasado reciente. En cualquier caso, la experiencia aconseja a Aguirre que sea optimista pero que no se confíe, porque el mago Zapatero es capaz de sacar de la chistera un conejo que se convierte en humo y desaparece sin dejar huella.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios