Según fuentes de la investigación, todo "induce a pensar que ha habido una tentativa de estafa". El óleo, titulado "Santos Adorando al Santísimo Sacramento", es efectivamente de la escuela del siglo XVIII, pero, según dijeron, no se puede afirmar que es de Francisco de Goya y Lucientes.
Uno de sus propietarios iniciales lo vendió como una obra, sin autoría conocida, a 48.000 euros hace un par de años, y si se hubiera tratado de un Goya auténtico supondría, a juicio de las mismas fuentes, "más que un precio de saldo". Este primer propietario, que se dedica a vender objetos antiguos, lo compró "por cuatro duros" porque le gustó la pintura.
Hay un grupo de "expertos", muy conocidas por la policía, que aparece de vez en cuando en el mundillo de las subastas y siempre con cuadros atribuibles al genial pintor aragonés. También hay un químico, "muy serio", que incluso ha trabajado en alguna ocasión para el Museo de El Prado, que certificó de que época y escuela son los pigmentos de la pintura.
Para las citadas fuentes, el problema reside en que este químico, en su certificación, afirma que se podría validar la tesis de uno de los expertos del mencionado grupo cuando sostiene que podría tratarse de un Goya. El supuesto Goya iba a ser vendido en una casa de subastas de Madrid el pasado mes de diciembre, pero la policía intervino para evitar una posible estafa.
Días antes, la Junta de valoración, calificación y exportación de Bienes del Patrimonio Histórico Español había considerado que era muy dudosa la atribución de esta pintura, y por ello se procedió a esta intervención.