Siempre se ha tenido la noción de que el Parlamento Europeo no era más que un ‘retiro dorado’ para políticos cuando se quería prescindir de determinadas personas en la vida nacional. Nada más alejado de la realidad, sobre todo con la nueva Europa que se quiere construir, en la que el Legislativo tiene un papel cada vez más importante. De
Zapatero se podrán decir muchas cosas, y muchas de ellas no buenas, pero nadie le podrá achacar un espíritu no plenamente europeísta. Y su apuesta por Europa se va a dejar sentir en la lista que va a presentar para los comicios del 7 de junio.
Es desde ese punto de vista desde el que hay que examinar la decisión de Zapatero de nominar como número dos de la lista a Estrasburgo a
Ramón Jáuregui, un peso pesado, sin duda, en el Partido Socialista. Algunos piensan, incluso, que Jáuregui debería haber ocupado la cabecera de lista, por encima, claro, del ex ministro
Juan Fernando López Aguilar. Pero eso es cuestión de gustos.
.png)
Jáuregui (San Sebastián, 1948), desde su puesto de secretario general del Grupo Parlamentario Socialista, ha hecho un más que excelente trabajo como número dos del portavoz en la Cámara Baja,
José Antonio Alonso. De hecho, Jáuregui ha sido el bombero eficaz que ha apagado multitud de fuegos y taponado enormes vías de agua en esta legislatura tan poco amable para el Gobierno socialista. Y lo ha hecho de forma muy eficaz tanto por conocimiento, como por experiencia política como por talante. En realidad, se lo ha puesto muy difícil a quien le sustituya en el cargo –esa gran ‘sorpresa’ de la que habla
Pepe Blanco-.
Jáuregui, Ingeniero Técnico en Construcción de Maquinaria y Licenciado en Derecho, ha sido casi todo en la política nacional y, sobre todo, en la vasca. Fue delegado del Gobierno en el País Vasco en los difíciles años de 1982 a 1987, y vicelehendakari de los gobiernos de coalición entre el PSE y el PNV que estuvieron presididos por
José Antonio Ardanza. Militante del PSOE y de la UGT desde 1973, ha ocupado cargos en la UGT de Guipúzcoa (1977-78) y de Euskadi (junio 1980); ha dirigido –desde la Secretaría General y la Presidencia- el PSE-PSOE; formó parte del Comité de Estrategia Electoral del PSOE para las elecciones generales 1993, y ha sido secretario federal de Política Autonómica, desde donde tuvo que enfrentarse a dos casos de transfuguismo político en Melilla y Ceuta, que resolvió muy decentemente.
Con su nombramiento, el PSOE refuerza la lista que ya contaba con un peso pesado como primer candidato, lo que demuestra que Zapatero va a volcarse en estos comicios del 7 de junio. Europa ganará un europarlamentario, pero el Grupo Socialista pierde un buen secretario general.