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¿Podrá EEUU recuperar su hegemonía?

¿Podrá EEUU recuperar su hegemonía?

jueves 16 de abril de 2009, 18:03h

La crisis económica actúa como factor de reforzamiento del liderazgo estadounidense

La hegemonía, de acuerdo a la definición clásica de Gramsci, se sustenta en la capacidad para definir la agenda política y determinar el marco de referencia del debate, lo cual por definición implica del reconocimiento de los otros. De acuerdo a Andrew Gramble. "Esta perspectiva de hegemonía se asocia con Gramsci. El ejercicio del poder entraña el uso tanto de la coerción como del consentimiento, pero las formas de control político más estables son aquellas donde sobresale el consentimiento& El énfasis es puesto en la creación y sostenimiento de una concepción del orden internacional, a través de una pléyade de agencias y organizaciones y mediante la incorporación de intereses diversos integrados en un proyecto político de amplio espectro. El aspecto ideológico de la hegemonía es lo más significativo" (ver David Forgacs, Antonio Gramsci Reader, Londres, 2001). Tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos comenzó a dar forma a una estructura hegemónica diseñada a imagen y semejanza de sus intereses y visiones. Bajo Roosevelt y Truman cobraría vida una red de organizaciones multilaterales y de alianzas, susceptible de dar sustento a algo parecido a un sistema de gobernabilidad global.

Con el primero se daría forma a la ONU y a los acuerdos de Bretton Woods, con la aparición del FMI y el Banco Mundial. Bajo Truman aparecería el GATT, así como un sistema de alianzas y organizaciones que vincularía a Estados Unidos con Europa Occidental, Japón y América Latina. Este entretejido se consolidaría en tiempos de Kennedy, con el fortalecimiento de la Comunidad Atlántica y con la aparición de la OCDE. La administración del segundo Bush trajo un bagaje propio de ideas. Inmersa en una concepción arcaica del poder, ésta proclamó la improcedencia del multilateralismo cooperativo por cercenar la libertad de acción a la que su primacía le daba derecho, optando por el unilateralismo militante.

Planteó igualmente las prerrogativas de su interés nacional, dejando claro que su poder la eximía del cumplimiento de reglas y normas internacionales. Ello echó por tierra el sistema hegemónico predominante. El viaje de Obama a Europa representó un viraje de 360 grados en relación a lo anterior. En las cumbres del G-20 y de la OTAN, Estados Unidos volvió de manera manifiesta al multilateralismo cooperativo, dejando de lado todo trazo de arrogancia. En mensaje y estilo el nuevo inquilino de la Casa Blanca está sentando las bases para un reencuentro con el viejo cauce hegemónico.

¿Será aún posible para Estados Unidos recuperar su hegemonía? Si alguien puede lograrlo es Obama. A corto plazo, por lo demás, la crisis económica actúa como factor de reforzamiento del liderazgo estadounidense, en la medida en que la suerte económica del mundo está atada a la de ese país. No obstante, los esfuerzos por sacar a Estados Unidos de la crisis económica puede dejar al país demasiado hipotecado como para preservar su predominio económico. Contener el avance de la crisis financiera y revertir la contracción de la inversión y del consumo que hoy vive Estados Unidos, sólo puede lograrse agravando sus otros grandes males: el déficit público y la deuda externa. La crisis de la hegemonía norteamericana puede terminar consolidándose por vía de la superlativa hipoteca de su economía.

altohar@hotmail.com

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