Una vez un periodista preguntó al escritor nicaragüense
Pablo Neruda qué le gustaba más de su país, además de su gente. Y el literato contestó que el azul de su mar y su cielo y el aire puro de sus cordilleras. Hoy recordé esas palabras al leer que
el aire de Madrid, según unos investigadores, contiene partículas de cocaína.
Y la pregunta está ya en la calle. ¿De dónde demonios proceden esas partículas? Habrá que prestar especial interés a ver qué responden a esa cuestión los políticos locales y los responsables de la calidad del aire de la ciudad.
Pero el problema es que el aire de
Madrid también llega a otros puntos de la Península Ibérica, por ejemplo
Valencia. La prueba más clara la tuvimos este miércoles por la noche durante la final de la
Copa del Rey entre el FB Barcelona y el Athletic de Bilbao. Cuando sonó el himno nacional de
España, una parte del estadio silbó y abucheó la canción patria.... El aire de
Madrid es mucho aire.

Si faltaba poco, a lo mejor el técnico de televisión que cambió rápidamente la señal, para que no pudiéramos ver ese "
espectáculo" en directo, tenía abierta la ventana de su despacho, por el incipiente calor de estos días. Y qué curioso que luego sí emitieran el himno, en diferido, poco antes de empezar la segunda parte del partido. Hay cosas difíciles de comprender.
Sin embargo, tras leer que este aire contiene partículas de cocaína, ahora podemos entender mejor lo que sucede en esta parte del mundo. No sería de extrañar que algún político aproveche esta peculiaridad de cara a próximos eslóganes promocionales. ¿Se imaginan algo así como "
En Madrid respirás como en ningún sitio" o "
En Madrid, abre tus pulmones a la vida"?
Curiosamente acabo de encender mi radio y ahora está cantando
Alejandro Sanz, ese aragonés mundialmente conocido. Dice, más o menos, "
el aire que respiro".... Y la locutora anuncia para los próximos minutos las interpretaciones de
Melendi, Ketama y Estopa... la cosa promete.
Uf. Me temo que este artículo no está saliendo como yo quería inicialmente. Hay algo en mí -¿angelito?- que me está diciendo que, a lo mejor, hay ciertas inexactitudes.... ¿Tendrá ésto que ver con el hecho de tener la sana costumbre de abrir todas las mañanas, nada más levantarme, la ventana de mi habitación durante diez minutos? Estaría bien que airear nuestras intimidades fuera incompatible con la vida.