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Concierto del mítico guitarrista

Gary Moore hizo más olímpica a Madrid en una gran noche de blues

Gary Moore hizo más olímpica a Madrid en una gran noche de blues

jueves 21 de mayo de 2009, 10:38h
Actualizado: 22 de mayo de 2009, 15:28h
14 años después, Madrid ha podido disfrutar de uno de los grandes pilares del blues-rock internacional de todos los tiempos, el irlandés menos irlandés de todos, como dicen un buen amigo mío: el abstemio Gary Moore. Un tipo serio, a veces arisco, pero genial e irrepetible como guitarrista y como comunicador: de sentimientos a través de las cuerdas, claro está. Gran concierto, en todo caso, en algo más de 2 horas de ensueño.
A este tipo de conciertos, no es para engañarse, sólo pueden acudir o los que son muy fans o los que no tienen ni prejuicios o problemas con el sueño. Me explico: el blues, más o menos fusionado con el rock, o lo amas íntegramente o sólo puedes tomar unas dosis mínimas no muy concentradas. Gary no es el bluesero clásico, siempre mantiene la base rockera, pero 125 minutos de su música más blues sólo puede gustar a determinadas personas.

Por suerte me encuentro entre ellas y disfruté como nunca de su música. Además, literalmente, porque por 1995, la anterior vez que se pasó por Madrid -que no por España- yo estaba aún acabando el Bachillerato y no tenía el gusto de conocerle. Y es que no es lo mismo oír en tu minicadena el 'Parisienne Walkaways' que oír una versión extendida de casi cuarto de hora lleno de sentimiento y sonido en vivo.

En el show no hubo de todo y para todos, como se suele decir. Ya en la rueda de prensa del día anterior, y donde tuve el gusto de conocerle en persona -y escuchar alguna que otra salida de tono del árido artista-, anunció que no habría demasiadas sorpresas. Repertorio bluesy y sin guiños a su etapa ochentera de hard rock. Por eso era un concierto para tomar una dosis bien clara y concisa. Por no haber no hubo ni 'Still Got The Blues'. Muchos temas de los últimos tiempos y escasos clásicos, como el que siempre interpreta de Jimmy Rodgers, 'Walking By Myself', o el 'Oh, Pretty Woman', de Albert King.



El set list no fue el más idóneo para un público madrileño que esperaba mucho de su etapa 'heavy', y los comentarios entre los asistentes antes y durante el concierto iban por esos derroteros: ¿habrá algún gesto al pasado? ¿Se marcará algo del 'Wild Frontier'? No. Para nada. Pero tampoco hizo falta porque el público estaba entregado a cualquier cosa que Gary les diera, bajo los gritos de "¡We Want Moore!", un clásico para corear al guitarrista en sus directos.

La prueba más evidente de lo bueno que fue el concierto es que las 2 horas y 5 minutos que duró el repertorio se pasó volando y el casi sesentón irlandés quería ir a cenar a una hora prudente en el hotel, aún en horario de cenas. No se conserva nada mal Gary, aunque tampoco da todo lo que tiene que dar a sus 57 años, en comparación con otros dinosaurios del rock aún muy vivos y enérgicos.

Pocos gestos a la grada, que precisamente se volcó con él cuando por fin se animaba con algún mensaje al público o jugaba con las poses con la guitarra. Vamos, que ni se desabrochó el segundo botón de una camisa de manga larga en un Palacio de los Deportes que hervía ante el calor casi veraniego y la falta de líquidos a precio de crisis: 10 euros el vaso de cerveza. Así cualquiera se hace abstemio. 'Como' Gary. Qué pena que no podamos ser tan buenos con las 6 cuerdas como él, ni transmitir todo ese sentimiento y pasión por la música y más concreto, por el blues.


- Set list:
1.    Oh Pretty Woman
2.    Bad For You Baby
3.    Down The Line
4.    Since I Met You Baby
5.    Have You Heard
6.    All Your Love
7.    Mojo Boogie
8.    I Love You More Than You'll Ever Know
9.    Too Tired
10.    Solo improv.
11.    I Had A Dream
12.    Walking By Myself
Bonus
13. Solo - Piezas españolas
14. The Blues Is Alright
15. Parisienne Walkways
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