Sebastián no quiso valorar en detalle el acuerdo preliminar alcanzado entre General Motors y el fabricante canadiense de recambios Magna sobre Opel. Se limitó a señalar que "sería una buena noticia, sin duda, que ya hubiera un inversor dispuesto a hacerse cargo de la parte europea de General Motors".
El ministro de Industria hizo estas declaraciones al término de la reunión extraordinaria de los ministros de Economía y de Industria de la UE para abordar el futuro de Opel.
Todos los participantes acordaron que cualquier apoyo financiero que sea concedido a Opel por parte de uno o varios Estados miembros "deberá basarse estrictamente en criterios económicos y objetivos, y no debe incluir condiciones no comerciales sobre la localización de las inversiones o la distribución geográfica de las medidas de reestructuración". Con ello se trata de garantizar que Alemania, que lleva las riendas de las negociaciones, no garantice un trato preferente para sus fábricas en detrimento de otros países.
Sebastián propuso que este crédito de liquidez temporal mientras se produce la segregación de Opel respecto a General Motors sea un crédito europeo, por ejemplo del Banco Europeo de Inversiones (BEI). En todo caso, insistió en que esta ayuda no debe tener "ninguna trascendencia a la hora de tomar decisiones sobre las plantas o sobre el empleo".
El ministro de Industria aseguró que los Estados miembros están de acuerdo en que "los alemanes lideren la negociación" para la venta de Opel y reiteró que el Gobierno confía plenamente en que Berlín será "leal" con España. Pero dejó claro que "el Gobierno alemán no va a estar dirigiendo el futuro de Opel", sino que las decisiones corresponderán al inversor que finalmente se haga cargo del fabricante. "Y ese inversor, no lo duden, va a apostar fuertemente por Figueruelas, porque también estamos hablando con los inversores", dijo Sebastián.
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