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La Iglesia, en campaña

La Iglesia, en campaña

sábado 30 de mayo de 2009, 16:12h
Es difícil que, a lo largo de una campaña electoral, de cualquier campaña, no surja la Iglesia y sus posiciones como materia de debate. Esta vez también. Se había pasado sin comentario la invitación eclesiástica a marcar la equis de la declaración de la renta, e incluso se había pasado por alto la decisión de prescindir de los máximos representantes de la Cadena COPE, Jiménez Losantos y César Vidal, y de las sanciones que han vuelto a recaer sobre ellos por causa de sus opiniones sobre el Dr. Montes, de las sedaciones del Hospital de Leganés. 

   Pero no han podido pasarse por alto la afirmaciones del cardenal Cañizares, que no han quedado al margen del debate ni con el PSOE ni en el propio PP, que en un primer momento pareció que las asumía y hasta aplaudía en voz de su candidato principal, Jaime Mayor Oreja, pero que luego ha forzado a consideraciones internas más plurales.

   Primero, partamos de la sospecha que tienen algunos medios de que a los socialistas les interesa, y hasta impulsan, cualquier enfrentamiento con el episcopado y las posiciones más recalcitrantes de la Iglesia. Es probable que a muchos socialistas les parezca poco recomendable tanta coincidencia y tan buena armonía entre el poder terrenal y el poder eclesiástico, o dicho de otro modo, por el insuficiente nivel de laicismo que comprueban en la sociedad española. De ahí que la aparición de la Ley del aborto siempre suscite controversia, y la aparición de favorables y de contrarios.

   En esta ocasión, esta ley "de plazos", que plantea que el aborto llegue a ser considerado un derecho, y no un acto criminal penalizado y despenalizable, suscitó una declaración radicalmente contraria de Rajoy, que anunció todo un recurso ante el Tribunal Constitucional, para mostrar su diferencia con la aceptación que había tenido la anterior ley, vigente en los últimos treinta años. Pero la mayor controversia la ha suscitado en los últimos días la manifestación del cardenal Cañizares, cuando comparó "los crímenes abortistas" con los abusos que muchos clérigos y montajes habían producido a muchísimos chavales hace treinta, cuarenta o cincuenta años.

Los resultados de las investigaciones efectuadas en Irlanda, efectivamente, han provocado la indignación de aquellas víctimas y el enfado solidario de muchísimos otros ciudadanos, que reclaman algo o mucho más que una simple petición de disculpa por las autoridades del lugar. Reclaman depuración de responsabilidades, y acaso indemnización por aquellas depravadas prácticas. Con otro temor: que los sucesos de Irlanda hayan tenido actuaciones paralelas y parecidas en unos cuantos colegios de nuestro propio país, aunque de momento nadie se haya atrevido a "lanzar la primera piedra"... 

   Pues bien, al cardenal Cañizares, miembros del Gobierno del Papa, no se le ha ocurrido otra cosa que comparar esos desmanes de sus hermanos en la fe con los crímenes que, según sus cálculos, han podido causar la muerte a cuarenta millones de no nacidos. ¿Son comparables las dos actuaciones? ¿Y por qué no meter en el mismo saco de "los crímenes de nuestro tiempo", las decenas de millones de muertos de hambre, en los países africanos, por ejemplo, sin que desde la propia Iglesia se haya reclamado la suficiente solidaridad y conciencia internacional?

   Claro que cada uno de ellos son "crímenes" distintos, más o menos "asumidos" o aceptados  por los criterios sociales dominantes. Entrar a comparar es el desacierto del cardenal, con bastante probabilidad. Y en el mismísimo PP no ha parecido bien que Mayor Oreja aplaudiera sin matices al cardenal por esa odiosa comparación. De hecho, la secretaria general del PP, Cospedal, ha considerado extremadamente graves los abusos sexuales, pero se ha cuidado mucho en mezclarlos y compararlos con los efectos del aborto...
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