El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, sabían por el PSE desde el pasado lunes la intención de la izquierda abertzale de registrar al día siguiente un nuevo partido, Abertzale Sozialisten Batasuna (ASB).
Pese a estar sobreaviso, la noticia generó un cierto malestar, porque, en realidad, estaban esperando la nueva marca “blanca” (sin vinculación aparente con Batasuna) que había prometido la izquierda abertzale en sus conversaciones con los socialistas vascos