Cuando todos los agentes sociales están, o deberían estarlo, inmersos en enésima reunión de este miércoles sobre la reforma laboral, sorprendió ver al líder de Comisiones Obreras en un almuerzo informativo con el presidente mundial de Siemens.
Puede ser que
Juan Ignacio Fernández Toxo estuviera preocupado por el futuro de los 3.700 empleados de Siemens en España, tocado como todas las empresas por la crisis. Al gigante alemán le afecta especialmente en España el parón de infraestructuras ferroviarias y los impagos de las administraciones sanitarias, donde Siemens es uno de los principales proveedores. Pero no parece apropiado faltar en la recta final de las negociaciones si es cierto que se busca el acuerdo por consenso. ¿O no?