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Asesinos y tontos

Ayer, cuatro días después de que el Tribunal Supremo impidiese a “Sortu” (la nueva marca de la izquierda abertzale) concurrir a las elecciones del próximo mayo, ETA hizo público un nuevo comunicado en el que se muestra “dispuesta aceptar un mecanismo de verificación informal” del alto al fuego. Y añade otras tonterías, como que al Gobierno le falta coraje y responsabilidad para aprovechar este “momento histórico”, y que “la única violencia que existe hoy en Euzkal-Herría es la que generan los propios Estados”, refiriéndose a España y a Francia. No caben más idioteces en tan pocas líneas, ni más desfachatez en un texto tan breve. Los etarras, además de asesinos, son tontos de solemnidad, que tienen la osadía de tratar de tú a tú a los demócratas, y viene a ser lo mismo que si Drácula se hubiese hecho cargo del servicio de donación de sangre en un hospital. Ha llegado el momento de tomar el diccionario de sinónimos e don Julio Casares y decir que los etarras, además de asesinos, son zambombos, pendejos, mastuerzos, chochos, gansos, memos, lerdos, necios, pollinos, zoquetes, ceporros, tolondros, papanatas y  sansirolés. Y podemos añadir: majaderos, zopencos, menguados, fatos y panolis. Pedirle coraje y responsabilidad al Gobierno para hacerles el juego a los asesinos, y querer dirigir con embustes su negocio macabro desde la lóbrega ignominia de un zulo es un insulto a la inteligencia que sólo está al alcance de los necios. Decir que lo que quieren es “abrir un escenario de libertad”, mientras se entrenan en Venezuela o en otros “asilos” para la maldad…es una broma de humor negro, si no hubiese un trasfondo histórico de tragedia, con casi mil muertos en su siniestra contabilidad. Se puede engañar a alguien una vez, y parte de la culpa la tiene el inocente que picó el anzuelo. Pero engañar mil veces a los mismos es imposible. A los etarras se les agotaron todos los plazos de abuso de la buena voluntad. Que no vengan con milongas ni con comunicados. Que no tengan la perversa ingenuidad de mostrarse como gentes de paz. Que abandonen las armas de una vez por todas, que pidan perdón a las víctimas, que se arrepientan y que se vayan, en un mismo acto, a la cárcel y al carajo. Porque estos acojonados “gudaris” de la cobardía, además de asesinos,  son mastuerzos, gansos, lerdos, majaderos, papanatas, tolondros, etcétera. Por tanto, no tienen otra salida: a la cárcel y al carajo. - Lea también: ETA: llamada perdida > Escuche las columnas de Luis el Olmo en vídeo:
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