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Viva Mourinho

martes 19 de abril de 2011, 11:17h
Actualizado: 23 de abril de 2011, 11:00h
Produce vergüenza ajena asistir al Auto de Fe con Mourinho, a quien no parece perdonársele que sea guapo, bueno, rico y además sincero; y se tolere con tanta facilidad la miríada de despropósitos, insultos a la inteligencia, ofensas al sentido común y patadas en el cielo de la boca que cada día protagonizan los presuntos administradores del dinero, las esperanzas y las necesidades públicas.  El entrenador del Real Madrid se ha limitado a intentar justificar el salario que recibe haciendo y diciendo lo mejor para la empresa que le paga, y lo hace con el arrojo, la clase y el estilo personal que cabe exigir a quien gana en cinco minutos lo que el resto de mortales en una vida.  La honestidad calculada de este experto en el control comercial de las emociones, que bebe la colonia que orina su alter ego del Barça hasta que sea necesario invertir los papeles, da en todo caso para recalcar obviedades sobre el calendario futbolístico -es verdad que su equipo ha tenido un día menos que el de Guardiola tras jugar la Champions- o para aclarar que, en caso de despido, ni le irá mal ni necesitará entrenar al entrañable Málaga. Dos obviedades sobre un asunto menor que, no obstante, han generado un patético debate en las lindes de la psicología, la política, la filosofía y la educación.    Mourinho sólo habla de fútbol y defiende los intereses de su empresa. El escándalo está en otros frentes, en otras personas que cazan palomas, desangran el mercado laboral, patinan en el micrófono y se lucran con el mal ajeno  Pero casi nada provoca escuchar por enésima vez a la secretaria de Estado de Empleo, María Luz Rodríguez Fernández, solazarse con la menor destrucción de puestos de trabajo en febrero (con la sangre pasa igual: cuando has perdido casi toda, sangras menos que al principio, y cuando te mueres, menos aún) y anunciar por septuagésimo octava vez, con cínico desparpajo, un inminente repunte del mercado laboral.  Tampoco genera estragos escuchar a toda una ex ministra de Asuntos Sociales, Celia Villalobos, calificar en sede parlamentaria de "tontitos" a los discapacitados y justificarlo llamando tontos del bote al resto, apelando al habla coloquial andaluza sin colapsarse de vergüenza. La lista es formidable, eterna, inasible y tan larga como la cadena genética de la mosca del vinagre, la más humana entre todos los insectos dípteros por sus sorprendentes coincidencias con las secuencias cromosómicas de los mamíferos. Incluye a un presidente del Gobierno que viaja a Oriente a buscar dinero para la banca y a presumir como un púber del espíritu de esa Transición que él mismo ha ignorado en cada una de sus decisiones, pisoteando con irresponsabilidad política y burricie intelectual el endeble edificio de la convivencia sin sacar a cambio, al menos, a algún muerto de la cuneta.  O al presidente de la Fundación de Iberdrola, Manuel Marín, que salió del Congreso prometiendo ejercer de Al Gore y ahora gana una millonada en una empresa que sube las tarifas a los ciudadanos en plena crisis, contamina el planeta como la que más y presume de verde para ponerse morada.  O a un aspirante a ministro de Ciencia llamado González Pons que, entre partida de cricket y regata en Valencia, ejerce de patinadora del PP, de chica de los asaltos en el cuadrilátero, de cheerleader de partido de solteros contra casados; animando a la gente a emular a los revolucionarios de Libia o Egipto.  O a un ministro del Interior que libera faisanes y caza palomas a la vez, sin sentir la necesidad elemental de aclarar si lo suyo es Sortu o si intenta entretenernos con un sudoku mientras él juega al tute cabrón.  Meterse con el míster merengue nos adentra en el viejo panem et circenses mientras el emperador, en el palco VIP del Coliseo, señala el albero con el pulgar y estira a la vez el corazón en honor a todo el graderío. Viva Mourinho, fado y chotis; la pena es que dedique su talento a algo tan serio como el fútbol en lugar de a algo tan leve como la vida misma. antonionaranjo@grupoprensauniversal.com   (Puedes seguirme en Facebook, en Twitter, y en este blog)
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