Duran y Mas, punto y seguido
lunes 24 de septiembre de 2007, 13:15h
Actualizado: 26 de septiembre de 2007, 08:33h
La severa pelea de los dos dirigentes de CiU, los líderes de Convergencia, Artur Mas, y de Unió, Durán i Lleida, quedó ya aparcada "hasta la próxima ocasión", que no es improbable que reaparezca en cualquier momento, pasadas las elecciones de marzo, y dependiendo de los resultados que esta fuerza de coalición obtenga. Sin duda, la coincidencia en gobernar en Cataluña, con Jordi Pujol como líder indiscutible, durante más de veinte años, fraguó o consolidó durante todo ese tiempo una relación de no-iguales: una agrupación que se calificó de socialdemócrata con Pujol y que pretende ser hipernacionalista con Mas, aliada a otra agrupación democristiana y mucho más centralista, la de Durán i Lleida.
Muchos llegaron a temer que "repartían panes" y cada cual se iba por su lado, a la vista de la severidad de la crisis que "cultivaron" y mantuvieron en las pasadas semanas. Pero el enfrentamiento ya pasó a la historia, una vez que Durán ha recibido algunas explicaciones y atenciones que reclamaba desde hace tiempo por parte de sus socios. Ahora, el propio Durán se encarga de suavizar las cosas, cuando dice: "Mas no me ha hecho faenas. A lo sumo son posiciones distintas. Fuera de Unió es de las personas que me merecen más confianza". Pero eso lo dice ahora, "a toro pasado", y después de una de las tormentas más hostiles de cuantas se conocen entre CDC y UDC. Eso sí, ahora son conscientes de que tienen poquísimo poder, tan sólo en algunas alcaldías, una vez perdida la Generalitat de Cataluña, lo cual modifica mucho la situación anterior, cuando era posible dar una satisfacción con un cargo y un sueldo*
Este "nuevo Durán", que aborrece del hipernacionalismo que Artur Mas pretende establecer incluso en coincidencia con ERC, le fuerza a buscar nuevos caminos, tarea en este instante sumamente difícil. De ahí que critique por igual a socialistas y a PP. Dice Durán de zapatero que lo único que hace es prometer y no cumplir, y que lo que hace lo hace tarde y mal. Parece un feriante, dice de Zapatero. Señala asimismo que su grupo no descarta una enmienda a la totalidad hasta que no se clarifique la inversión pública en Cataluña. O sea, que es improbable esa enmienda* Pero, al mismo tiempo, opina que quizá sea exagerada la afirmación del PP de que el Gobierno dilapìda el futuro de los españoles con sus promesas electorales, y que tampoco comparte el discurso catastrofista del PP sobre la situación económica española. Finalmente, entiende que Zapatero ganará "por demérito del PP...
Es evidente que CiU ha quedado como una fuerza aislada tras su pérdida de la Generalitat y por razón del tripartito de socialistas, ERC e IC-Els Verts. ¿Con qué otra fuerza puede sumarse para ser alguien, tanto en Cataluña como en Madrid? La estrategia del grupo, por si fuera poco, deja a la luz las poderosas disidencias interiores entre un nacionalista extremoso y un democristiano estatalista*