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Ajustes: más de lo esperado

Ajustes: más de lo esperado

lunes 02 de enero de 2012, 11:19h
Se esperaba con una cierta ansiedad la información de los acuerdos adoptados por el Consejo de Ministros de este último viernes, pese a saber que su contenido se distribuiría entre algunos nombramientos y un primer paquete de medidas restrictivas del gasto para cumplir con las prescripciones sobre déficit público máximo. El grupo de nombramientos, con ser importantes, quedó oscurecido por los acuerdos referentes a las otras materias, ya que al tiempo que se reducía notablemente el gasto de varios ministerios, se aprobaban una serie de reformas fiscales al alza que, aunque se les atribuyó el carácter de transitorias, van a introducir  en la economía española nuevos elementos de alteración en la ya ahora situación convulsa. Rajoy en el debate de investidura, ya dejó algunas pistas sobre lo que iban a ser sus primeras medidas de gobierno, al tiempo que calificaba la próxima etapa de muy dura y con serios sacrificios para los ciudadanos, evidentemente - no hacía falta explicarlo- para los mas desfavorecidos. El mismo mensaje ya lo transmitió en plena campaña electoral, aunque entonces afirmó que no se aumentarían los impuestos.

Sobre tales bases, los electores no pueden quejarse ahora ni de recortes en inversiones y servicios ni de aumento de impuestos: en el primer caso porque estaban anunciados por activa y por pasiva desde hace meses; en el segundo, porque hay que suponer a los electores que dieron su voto al partido popular el mínimo de inteligencia para entender que no se puede reducir el déficit sin restringir los gastos o aumentar los impuestos, o ambas cosas a la vez. Y esto es lo que ha ocurrido, con lo que debe estimarse según el dicho popular que cada palo aguante su vela.  Cierto es que en buena parte de los votantes del partido popular influyó más que la confianza en su política de gobierno, el rechazo visceral a la desarrollada por Rodríguez Zapatero y algunos de sus ministros y ministras en los dos últimos años, sustituyendo además a los más capaces de la legislatura anterior por personas mediocres y con mala imagen.

Es lo cierto que el nuevo gobierno ha lanzado una serie de ajustes y medidas tributarias que serenamente no pueden  rechazarse como impropias, ni como inesperadas. En realidad ha sido una continuación de las previstas por el gobierno cesante y con la misma motivación: reducir el déficit. Pero hay singularidades de nota que diferencian las medidas de las adoptadas anteriormente, como la recuperación de la desgravación por compra de vivienda cualquiera que sea la renta del adquirente o el mantenimiento del tipo reducido del 4% en el IVA en la adquisición, con lo que se cae en el mismo error del gobierno de Rodríguez Zapatero del llamado cheque bebé de abono indiscriminado, con una agravante: la medida parece destinada a beneficiar a las entidades financieras con numerosos activos inmobiliarios adquiridos por sus graves pecados.

Sorprendente es que en la rueda de prensa dirigida con pulcritud por la Vicepresidenta del Gobierno, no hubiera más que referencias de pasada al reforzamiento de la inspección financiera, cuando cálculos muy fiables estiman la economía sumergida en el 22% de la actividad y el fraude tributario por encima de los cincuenta mil millones de euros. Como le ocurrió al gobierno anterior, hay miedo a abrir esta peligrosa caja de Pandora: el fraude fiscal.

Pero como son muchas las medidas adoptadas de mayor o menor calado y habrá que referirse a ellas cuando sean desarrolladas, yo me quedo con la calificación genérica del Soraya Saenz de Santamaría: Esto es el principio del principio: ya veremos.
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