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Tsipras se enfrenta a nuevas disidencias internas en Syriza ante la votación del tercer rescate
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(Foto: EFE)

Tsipras se enfrenta a nuevas disidencias internas en Syriza ante la votación del tercer rescate

> Deberá contar con el apoyo de la oposición

miércoles 12 de agosto de 2015, 16:35h
El acuerdo entre Grecia y sus acreedores ha comenzado el trámite parlamentario para ser sometido a votación este jueves, cuando se espera que el Gobierno de Alexis Tsipras tenga que apoyarse nuevamente en la oposición ante las disidencias internas en Syriza.
La aprobación del Parlamento griego es un requisito previo para que las instituciones acreedoras -Comisión Europea (CE), Banco Central Europeo (BCE), Fondo Monetario Internacional (FMI) y Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE)- autoricen el primer desembolso que servirá para pagar sus obligaciones más inmediatas.

El Gobierno aspira a que el primer tramo sume entre 20.000 y 25.000 millones de euros, para devolver al BCE 3.400 millones que vencen el día 20, otros 1.600 que adeuda al FMI en septiembre, así como el crédito puente que le concedió en julio la Unión Europea por valor de 7.600 millones.

Además, el primer desembolso incluiría 10.000 millones de euros de inyección inmediata para recapitalizar la banca, todavía bajo el corsé de los controles de capital, lo que ha llevado a un mayor desplome de la economía.

El proyecto de ley que ya ha sido introducido en el Parlamento contiene dos artículos, el programa de rescate y un paquete de 35 medidas previas que forman parte del acuerdo.
Estas medidas incluyen nuevas leyes sobre los préstamos morosos en manos de los bancos, una regulación más estricta para los que tiene deudas con el Estado y la eliminación de las exenciones fiscales de las que gozan los agricultores como el subsidio para la compra de fuel.

Recoge la desregulación del mercado del gas natural así como la de algunas profesiones como ingenieros o notarios.

Prevé la creación de un fondo de privatizaciones independiente y radicado en Grecia al que se transferirán activos públicos por valor de 50.000 millones de euros, tres cuartas partes de los cuales se destinarán a la recapitalización de los bancos y a la devolución de la deuda.

La creación de este fondo, junto al tratamiento que debía darse a las carteras de créditos morosos -muchos de ellos hipotecas- que lastran a la banca griega, han sido dos de las cuestiones más espinosas de la negociación.

Finalmente se ha acordado un modelo con el que el Gobierno griego dice estar satisfecho, porque permite sacar rendimiento a estas propiedades, es decir, a diferencia del fondo actual de privatizaciones que solo recoge la venta, este formato recoge fórmulas alternativas como el alquiler.

La ley establece además un sistema en el que los autónomos y las pequeñas empresas deben pagar parte de los impuestos por adelantado en previsión de sus ingresos y se aumenta en dos puntos, hasta el 6 %, el impuesto de solidaridad que abonan aquellos que ganan entre 50.000 y 100.000 euros anuales.

Se prevé una reestructuración del régimen de pensiones con el objetivo de lograr un ahorro anual del 0,5 % del PIB, así como la eliminación gradual de las jubilaciones anticipadas hasta 2022.

Tsipras, que ya ha informado a los representantes de la oposición sobre el contenido de la ley, necesitará, como en las dos votaciones anteriores, el apoyo de conservadores, liberales y socialdemócratas para obtener luz verde del Parlamento, pues las medidas han reavivado la polémica entre las filas de Syriza.

La Plataforma de Izquierda, la corriente más radical del partido, ha mostrado su rechazo y algunos de sus representantes han anunciado que votarán en contra.

Igualmente se espera el voto negativo de la presidenta del Parlamento, Zoé Konstandopulu, quien además se ha negado a que hoy empezase el debate en las comisiones parlamentarias.

Tsipras le solicitó ayer, a través de una carta, la reapertura de la Cámara (ahora en periodo vacacional) ante la urgencia de someter el acuerdo a votación antes del viernes, cuando se reúne el Eurogrupo para dar su visto bueno.

La polémica está servida, porque, según los medios griegos, la negativa de Konstandopulu no ha sentado bien en el seno del Gobierno que deberá hacer frente además al rechazo del acuerdo por parte de algunos de sus diputados.

Con todo, el debate en comisiones se iniciará mañana por la mañana, por lo que la sesión del pleno y la votación se alargarán hasta la madrugada del viernes.
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