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Brexit: el embrollo del Parlamento Británico

sábado 12 de enero de 2019, 16:17h

Está previsto finalmente que el Parlamento Británico decida el día 15 de enero del presente año 2019 sobre el Tratado Brexit, un complejo documento costosamente elaborado a lo largo de dos años a través de unas difíciles negociones que finalmente pusieron en claro el posible Acuerdo en materias tan complicadas como el final de libre circulación de personas, es decir, la restricción para el futuro a la libre circulación y las soluciones aportadas por los residentes británicos en la Unión Europea y los ciudadanos europeos residentes en Reino Unido; la metodología del pago de la factura que tendrá que abonar el Reino Unido por su retirada, es decir, por los compromisos financieros asumidos; la situación con respecto a las políticas públicas contenidas en los Tratados; el marco temporal de la salida y finalmente los tres protocolos: Irlanda – Irlanda del Norte, bases soberanas en Chipre y el Protocolo sobre Gibraltar.

Este Tratado Brexit es sobre el que se decide el Parlamento Británico si lo ratifica o no porque la otra parte de la negociación se constituyó como una Declaración Política que ya está aprobada por el Gobierno de Gran Bretaña y por el Consejo Europeo, es decir, por los Jefes de Estado y de Gobierno reunidos en la más alta instancia de la Unión. Es justamente esta Declaración la que permitirá a Gran Bretaña decidir si se aprueba el Tratado Brexit, realizar unas negociones muy favorables para el futuro Tratado Comercial y para las demás cuestiones incluida la Política Exterior, Seguridad y Defensa y la Política de Seguridad Interior.

A escasos días de resolverse si el Tratado Brexit es o no ratificado por el Parlamento Británico, los rumores que confirman su dificultad trascienden a la opinión pública de forma muy diversa. Si el Tratado no es aprobado las consecuencias serán catastróficas. Los Gobiernos europeos están aprobando sus planes de Contingencia. Concretamente, el Gobierno español ha presentado el pasado viernes 11 de enero en el Consejo de Ministros el Informe sobre la planificación de contingencia para la salida del Reino Unido de la Unión Europea sin Acuerdo.

En Gran Bretaña se habla de una posible caída del Gobierno, de las enormes dificultades de un Brexit duro sin Acuerdo, y hasta de un posible segundo Referéndum. Los ciudadanos toman partido. En España un pequeño grupo “VOLT España” se manifestó ante la Embajada británica el pasado viernes bajo unas pancartas tituladas “¡We need UK!”. En Londres, las manifestaciones son continuas. El 20 de octubre asistieron 600.000 personas para pedir un segundo Referéndum.

La Unión Europea, algunos Gobiernos europeos y, muy concretamente, el Gobierno de Irlanda e incluso parte de la Comunidad Internacional como el Primer Ministro japonés Shinzo Abe, están tratando al máximo de apoyar a la Primera Ministra Theresa May en su defensa del Tratado Brexit, pero ya se tiene claro que puede producirse un aplazamiento del Brexit según ha manifestado el Secretario de Exteriores británico Jeremy Hunt quien apunta que no habrá un tipo diferente de Brexit que el que se ha planteado sino una paralización del proceso de Brexit. No sabemos si estos esfuerzos serán suficientes. El riesgo de rebelión de una parte de los diputados conservadores sigue siendo muy alto y el Plan B que tiene que presentarse en 3 días no podrá tener las mismas garantías que el Tratado Brexit negociado en dos años por una Unión Europea que se niega a revisar su contenido para dar mayores facilidades a las exigencias de los opositores a este proyecto del Gobierno británico.

Hay quien sueña, como el líder laborista Jeremy Corbin, que caído este Gobierno podrá renegociar el Tratado Brexit pero dudamos mucho que ello tenga el menor de los éxitos. El gran problema ahora lo está teniendo Gran Bretaña después de poner en grandes dificultades a la propia Unión Europea. Ambos serán perdedores en este proceso cuya víctima será la ciudadanía. Lo que parece inevitable si no se aprueba el Tratado Brexit el día 15, u otro día si es que se produjera un nuevo aplazamiento, es que Gran Bretaña deberá retirar antes del 30 de marzo, la proposición de salida presentada sobre la base del Artículo 50 del Tratado de la Unión retornando a la Unión, para buscar nuevos horizontes. Si no la retira, es entonces cuando se producirá el llamado Brexit duro que ya nadie, a estas alturas, parece querer.



Por Rogelio Pérez Bustamante

Catedrático Jean Monnet ad personam

Rogelio Pérez-Bustamante

Catedrático Jean Monnet ad personam

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