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Reviven nuevos 'demócratas” de oscuro pasado

Reviven nuevos "demócratas” de oscuro pasado

“La vida nos da sorpresas, sorpresas nos da la vida”, dice Pedro Navajas, ese “matón de esquinas”, surgido de la inspiración de Rubén Blades. Y ello es muy cierto, sobre todo en la sorprendente escena política de nuestra “loca geografía”, según anotó Benjamín Subercaseaux.

Dos ex ministros de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) han descubierto su veta de demócratas, y desde la tribuna que les ofrece una prensa también coludida en su tiempo con la tiranía, hoy predican acerca de las virtudes de la democracia.

El economista Hernán Büchi, ex ministro de Hacienda en los años 1985 y 1989, por estos días intenta “blanquear” su actividad en uno de los ministerios claves de la tiranía, y se proclama hoy  como el más diáfano demócrata.

En una amplia y entusiasta entrevista en el diario El Mercurio, que le dedica dos planas completas, con cuidada fotografía de estudio, como de candidatura, proclama, con desparpajo, desde la tribuna impune: “a Chile le haría tremendamente bien tener una alternancia en el poder”.

El que fuera el primer candidato presidencial de las huestes pinochetistas que en 1989 buscaban reagruparse tras la derrota del plebiscito de 1988, creando el conglomerado derechista “Democracia y Progreso”, afirma que “me parece que no se va a consolidar la democracia chilena, mientras no haya alternancia en el poder”.

Maravilloso, simplemente enternecedor.

Quién se jacta de haber sido uno de los  constructores del modelo “pinochetista”, cuyo fundamento fue la tiranía y sus crímenes, la muerte de miles de chilenos, la tortura, la violación de los Derechos Humanos, y que tuvo el poder absoluto por 17 años, se pronuncia hoy por la “alternancia”

Y tiene la desfachatez de acusar al Gobierno democrático de la presidenta Michelle Bachelet de tener “una ideología (...) que prefiere darle el poder al Gobierno en desmedro de las personas”.

Otro “recuperado” como espadachín del pinochetismo, a través de las páginas de otro diario de la cadena de El Mercurio, “La Segunda”, es Carlos Cáceres, ex ministro de Hacienda y de Interior de la dictadura, y luego permanente exégeta del tirano.

Carentes al parecer de figuras influyentes en los círculos del poder político-económico derechista, y que respondan a una estrategia “ganadora” en las circunstancias políticas presentes, recurren a estas viejas figuras del pinochetismo para que ordenen las filas de sus partidos ( Unión Demócrata Independiente y Renovación Nacional), cuyos  líderes actuales se enzarzan en luchas intestinas por el poder, por las candidaturas y hasta por los recursos.

Cáceres entonces les llama la atención. “Espero, dice, quién ha generado “ideología” desde la  dirección del Instituto Libertad y Desarrollo, (proyecto que, dicho sea de paso, impulsó Büchi hace dos décadas, para elaborar pensamiento del pinochetismo neo liberal) que la Alianza (el bloque derechista) haga un reconocimiento de quien tiene las mejores posibilidades de ser Presidente”.

Además, aconseja, o demanda al postulante presidencial del sector con más ambiciones de poder, Sebastián Piñera, “separar a la brevedad”, política y empresas. Y en general,  recomienda a los líderes de su sector, tener “extremo cuidado en lo que llama los “gustitos personales”.

Pareciera que, viendo oscuro el panorama político para la derecha, está en desarrollo una estrategia de largo alcance de algunos “pensantes” del sector, de los estrategas que diseñan las grandes líneas.

Hay quiénes, lo sabemos por la historia, “no dan puntadas sin hilo”.

Obviamente, se trata una vez más, como línea permanente,  de blanquear al propio dictador Pinochet. Hay quienes consideran que le deben mucho y desvían la mirada cuando se trata de echar basura bajo la alfombra.

Hay quiénes , con cinismo, consideran que relevar los supuestos méritos del modelo económico de Pinochet es una forma de convencer a los chilenos de que, en realidad, la dictadura no fue tan mala, más bien fue eficaz. Los muertos y torturados, son “bajas”. Un costo que valía la pena pagar.

Pero, la entrevista de Büchi tiene todos los elementos de lanzamiento de una campaña. Y caben numerosas interrogantes:¿No estará la citada publicación preparando un nuevo candidato, para ponerlo en vitrina, como carta bajo la manga, pieza de recambio, al ver cómo en la derecha política, no se genera n las condiciones para una candidatura que dé garantías, o al menos posibilidades de triunfo.

Será Büchi la verdadera carta de los grupos económicos, más que Piñera, que presenta flancos, tanto por sus negocios como por su populismo demagógico.

Büchi es, más allá la “terrible contradicción vital”, que experimentó en mayo de 1989, cuando dudó de seguir siendo candidato presidencial, un hombre leal a sus mandantes, un “académico”, y político del neo pinochetismo.

La pregunta ya se la está haciendo alguna gente: ¿estaremos prontos a ver una vez más la caída en desgracia de Piñera?

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Marcel Garcés
Periodista
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