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Señala el máximo organismo internacional en estudio de 200 páginas

ONU: se debe replantear la economía global

ONU: se debe replantear la economía global

En su "Informe Económico y Social del 2008" señala que el mundo se encuentra en una etapa de inseguridad económica que se extiende de los países más pobres a los más ricos.

La ONU instó a reconsiderar el modelo de desarrollo seguido en los últimos años por la economía global para poder afrontar la actual crisis que sacude a casi todos los países del planeta.

El “Informe Económico y Social del 2008″ del departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas difundido hoy señala que el mundo se encuentra en una etapa de inseguridad económica que se extiende de los países más pobres a los más ricos.

“El optimismo reciente de que se había conseguido dar un giro en la lucha contra la pobreza gracias a un rápido crecimiento de los mercados emergentes e incluso de las economías más pobres se ha transformado en ansiedad”, afirma el estudio de 200 páginas.

La nueva inseguridad económica en el mundo en desarrollo está vinculada a la crisis alimentaria y a la debilidad del empleo formal, indicaron sus autores.

En las economías industrializadas, señalaron, se refleja en un mayor grado de endeudamiento individual, el aumento de las desigualdades y la erosión de las prestaciones sociales.

Los economistas de la ONU concluyeron que “los mercados, dejados a su aire, no proporcionan niveles de seguridad económica deseables”.

Por ello, argumentaron la necesidad de adoptar medidas para evitar las turbulencias y debilidades que identifican en el actual modelo de desarrollo.

Estas actuaciones deberían reducir el efecto pendular de los ciclos económicos, así como la dependencia de obtener instrumentos financieros para lograr crecimiento, y diseñar las políticas macroeconómicas en base a las prioridades de desarrollo.

Al mismo tiempo, los expertos abogaron por inyectar “vida nueva” a los organismos financieros multilaterales de Bretton Woods y “reparar el contrato social”.

El documento señala la crisis de la agricultura como prueba de las “políticas erróneas” que dieron preferencia a la apertura de las economías en desarrollo al exterior sin construir una infraestructura rural capaz de aumentar su producción.

Este desequilibrio, apunta, “se ha convertido en el factor desequilibrante de lo que es la característica principal de este etapa de inseguridad, que es la incapacidad de un país para alimentar a su población”.

Los economistas de la ONU recomendaron el despliegue de intervenciones estratégicas e inversiones públicas en el sector agrícola, así como un replanteamiento del proceso de industrialización y un mejor equilibrio entre políticas económicas y sociales.

“Este es el enfoque que han llevado a cabo con éxito los Gobiernos del este de Asia”, asegura el informe.

Señala que los complicados mecanismos financieros diseñados para gestionar el riesgo repartiendo responsabilidades entre muchos inversores ha servido para que las pérdidas se repartan entre un número mayor de actores, con lo que se afectan mercados enteros como el financiero y el inmobiliario.

Las actuales turbulencias de los mercados financieros se deben a la ausencia de reguladores, debido al predominio del concepto de la autoregulación de los mercados, que cuando llegó la hora de la verdad no se produjo, apunta el estudio.

En ese sentido, considera que la apertura de los mercados financieros a los capitales extranjeros no se ha traducido en inversiones productivas.

En su lugar, las inversiones se han concentrado en la compra y venta que favorecen una economía de ciclos de altas y bajas regida por la especulación con los precios más que por los dividendos, según el documento.

Así, los inversores apuestan fuerte cuando la economía crece, y abandonan el mercado de igual manera cuando muestra signos negativos.

Los economistas de la ONU recomendaron que las autoridades adopten medidas fiscales anticíclicas que favorezcan la creación de reservas en los buenos tiempos y de estímulos en los malos.

El informe insta a revisar las políticas de las instituciones financieras multilaterales para que desarrollen mecanismos compensatorios para ayudar a países de sacudidas externas, fortalezcan las regulaciones internacionales y promuevan mecanismos anticíclicos.

Aconseja a los países que han acumulado grandes reservas de divisas para protegerse de la volatilidad de los mercados que empleen ese capital en inversiones productivas, particularmente en economías en desarrollo.

Además, calcula que mantener dormidas estas reservas de divisas cuesta a esos Gobiernos unos 100.000 millones de dólares al año. EFE

 


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