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Estambul, sueños lejanos

lunes 05 de abril de 2021, 14:18h

Estoy estos días leyendo ESTAMBUL, novela de Orhan Pamuk, que he encontrado en mi biblioteca con una dedicatoria personal, conseguida por mi esposa en 2007, en una conferencia suya en la Biblioteca Nacional, y que yo desconocía, esta novela autobiográfica a la vez que interesante texto literario, me ha despertados viejos recuerdos, sobre la ciudad con mi esposa, desgraciadamente fallecida en 2018. Habré ido a Estambul, por lo menos veinticinco veces, y cada vez volvía más entusiasmado, por poder realizar otra vez mi sueño en la realidad, por poder ver sus perspectivas milenarias, sus minaretes hendiendo el cielo, y percibir el aroma de lo más profundo de Asia en el corazón de Europa, rodeándome de historia y leyendo en sus piedras y monumentos, la historia del lejano imperio Romano, el de Bizancio, el otomano y aun el de España, tanto en las cruzadas, como en Lepanto.

Empecemos por la Estambul neolítica: Las excavaciones del proyecto de Marmaray en Yenikapi que empezaron en el año 2004 cambiaron todo el conocimiento sobre la historia de la ciudad. Aunque, en la periferia, se conocía la cueva de Yarimburgaz, correspondiente al paleolítica, (800.000 a.C.) o en Fikirtepe, neolítica (6500 a.C.) Los cuatro esqueletos demostraron que hace 8000 años, en centro de la ciudad existía una civilización

Sigamos con Megara: Sobre los años 660 A.C, querían establecer una colonia más. Antes de partir de Grecia, el jefe, Byzas, según la tradición, consultó a la Pitia en el templo de Apolo en Delfos. El viaje fue muy largo, al final llegaron a una ría y desembarcaron. Estaban en un lugar perfecto, en una colina que permite controlar fácilmente alrededor, actualmente donde está el Palacio de Topkapi. A la izquierda; el Cuerno de Oro, un puerto natural, y a la derecha; un estrecho, el Bósforo, para cobrar los impuestos del paso. Solo tenían que fortificar un flanco terrestre. Es un lugar muy fácil de defender y bueno para la economía.

Luego, Constantinopla: Después de muerte del padre (306), Constantino I fue proclamado como uno de los dirigentes de tetrarquía del Imperio Romano en York, Inglaterra. Los conflictos entre los aspirantes del poder, resultaron con una diarquía (313), Liciano, en Oriente y Constantino I, en Occidente. Los dos firmaron el Edicto de Milán (313) que establecía la libertad de la religión, sobre todo, para los cristianos. La alianza de dos líderes se rompió más tarde. Constantino I, derrotó su rival en Crisópolis (334) y se convirtió en emperador único. Para solucionar los problemas del cristianismo y unir el pueblo, convocó el primer concilio ecuménico (325) en Nicea.

Más tarde, Bizancio: En la época Teodosio I (379-395) el cristianismo fue la religión oficial del Imperio. Las murallas, fueron las más fuertes de la historia. Solo se pasaron dos veces, en la Cuarta Cruzada que venían como “aliados” y por las tropas del Sultán Mehmet II, que fue el fin de Imperio Romano/Bizantino. En la época Justiniano (527-565), el imperio llegó a su máxima extensión, hasta España y el Magreb. ¡Se construyó, la Santa Sofía actual (537)! absolutamente increíble su magnitud para la época.

Después, en la Cuarta Cruzada (1204), los cruzados entraron en Constantinopla, saquearon la ciudad y montaron el Imperio Latino. La familia Real Bizantina fue al exilio. Los Paleólogos recuperaron el poder en el año 1061.Entre los años 1061 y 1453, hasta que la ciudad cayó en manos de los Otomanos, se considera como una época decadente.

En 1453, el Sultán Mehmet II, después de 54 días de asedio, destruyó las murallas con los cañones, conquista la ciudad, y la convierte en la capital del Imperio Otomano. El Sultán declara los derechos de los cristianos y judíos. Santa Sofía se convierte en una mezquita. Se construyen el palacio Topkapi, el Gran Bazar, la mezquita Fatih (el conquistador), los baños y escuelas. En la época de Solimán, el Magnifico (1520-1566), las fronteras del Imperio Otomano llegan a su máxima extensión. Se sitúa en tres continentes. La península balcánica hasta Viena, el Magreb hasta Marruecos, Arabia, el mar Caspio y Crimea, El famoso arquitecto Sinán, realiza unas 360 obras y entre ellas la mezquita Solimán, la mayor de Estambul actual. La mezquita Azul (Sultanahmet) se construye en la época del Sultan Ahmet I (1603-1617). 13 años más tarde en el parque Gülhane, fueron declaradas Las Reformas que comenzaron a occidentalizar Estambul con la influencia de la cultura francesa entre la gente élite. La construcción del primer puente Gálata sobre el Cuerno de Oro (1845). En 1856, se inaugura el palacio de Dolmabahçe por el Sultan Abdulmecit. La familia Real abandona el palacio de Topkapi.

Al final de la Primera Guerra Mundial, perdida por Turquía, la ciudad se ocupa por los británicos y franceses (1918). En 6 de octubre de 1923, el ejército de Mustafa Kemal Ataturk entra en Estambul, 13 de octubre Ankara se declara como la capital y 29 de octubre se proclama la república. Con su proclamación, el país empieza vivir unos cambios radicales, la sociedad se moderniza a causa de unas reformas estatales y se integra en la economía mundial. Los habitantes son unos 15,5 millones. La gran metrópoli produce el 42% de ingresos públicos de todo el país. A partir de los 90, las casas tradicionales de madera, empiezan desaparecer, y en lugar de ellas suben los rascacielos. Para Orhan Pamuk en su novela atribuye a su niñez (nació en 1952), once años más joven que yo, en el S.XX, un halito de amargura y de recuerdos de su decadencia como ciudad, asociada a au autobiografía. No es mi caso pues yo empecé a visitarla ya con 40 años, la editó en 2005, tenía él 53 años, yo 64. De ahí mi entusiasmo.

. Estambul era y sigue siendo, el corazón económico, turístico, cultural, educativo y deporte de Turquía. Posee más 20 universidades estatales y privadas.

No olvido mi Icono, la llamada tumba de Alejandro, en realidad de Abdalonides de Sidón en el museo arqueológico, una de las esculturas mejores del mundo en el periodo clásico griego S. V. a.C. Dedicada a este por haber promovido a rey al jardinero real, que se resistió a que sus generales entraran con sus caballos en ese jardín del Edén en Sidón que tanto le había costado cuidar. ¿Hay para soñar o no?

Bernardo Rabassa

Presidente de clubs y fundaciones liberales. Miembro asociado de Alianza Liberal Europea (ALDE). Premio 1812 (2008). Premio Ciudadano Europeo 2013. Medalla al Mérito Cultural 2015. Psicólogo social. Embajador de Tabarnia.

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