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Reforma laboral y ley mordaza: dos capítulos de una misma serie

lunes 08 de noviembre de 2021, 15:26h

La derecha españolista trazó un plan que los gobiernos de Aznar y Rajoy han ido cumpliendo escrupulosamente al objeto de defender los privilegios de las clases poseedoras, más todavía, controlar el estado y salvaguardar el régimen. En defender el régimen cuenta con el PSOE pues en lo fundamental coinciden con los felipistas, es decir defender a la corona y el mercado, el tinglado empresarial y bancario que domina España, con el rey como cabeza. Pero el PP va más lejos y con la inteligencia de los ricos de toda la vida, educados en colegios y universidades de pago elitistas.

El ojo largo de los pilaristas no solo desea controlar y defender, sino ser el estado. Para garantizar esto, lo primero era hacerse con los altos poderes y para ello, el poder judicial y las altas instancias permanentes del alto funcionariado y de seguridad era clave. Ya controlan el poder judicial y la inmensa mayoría de judicatura, que es derechas y está profundamente politizada y penetrada por sectas ultra-católicas. Lo segundo era destruir los avances sociales y el poseer el “orden público” en su interés, “ley y orden” la clave del autoritarismo liberal.

La derecha a diferencia de las izquierdas pro-gubernamentales si sabe la importancia de la clase obrera y el peligro que representa, incluso aunque parezca que está acomodada.

El plan fue simple y Rajoy el ejecutor, con su mayoría absoluta impuso la reforma laboral y la ley mordaza, al objeto de por un lado impedir la libertad sindical, la capacidad negociadora sindical y el asunto clave de las patronales, facilitar y abaratar el despido, eliminado el carácter contractual y reglado de la relación laboral y el salario. En segundo lugar impedir cualquier movilización obrera seria y no controlada, dificultar las protestas sociales y posibilitar a las grandes empresas la creación de policías privadas y dar a la policía nacional y guardia civil, la capacidad de prueba por encima de todo y con más posibilidades de encarcelar a un trabajador o trabajadora tan honrados como defensores de su dignidad y salario, que a un narcotraficante o violador. Es decir destruir la fuerza del trabajo y convertir al empleado y la empleada en objetos de usar y tirar cuando convenga al amo.

La derogación de la reforma laboral se hace imprescindible y sufre una tardanza injustificada, salvo por los esfuerzos del Gobierno de recibir el permiso patronal y someterse a un supuesto dictado de Bruselas, que nadie conoce. Todo ello en medio de un teatro entre los dos socios de gobierno y nunca olvidemos, competidores electorales.

Pero no es menos necesaria la derogación de la ley mordaza que también perjudica derechos laborales, atenta contra la libertad de expresión y de manifestación y por culpa de ella hay presos políticos, exiliados y como remate acaba de ser expulsado un diputado del Congreso en un acto de sumisión a un juez de extrema derecha e imputado que devalúa la soberanía popular y es consecuencia directa de la aplicación de la ley mordaza.

Todo ello ante el vergonzoso silencio de Podemos responsable también de no derogar la citada ley mordaza igual que el PSOE. También aquí en honor a la verdad se han iniciado los contactos intergubernamentales, si bien las presiones externas no tardaran en llegar, por eso instamos a derogar ya y punto, pero a la vez liquidar artículos antidemocráticos de otras leyes como los de sedición el de insultos al rey. Ni Calviño, ni Sánchez ni González hubieran podido ser militantes del PSOE de Iglesias, Caballero o Prieto, ¡qué vergüenza! Sin embargo el socialismo que ellos no representan es imprescindible y un espacio socialista, insustituible.

Vivimos en el reino de la desigualdad y eso es lo que alimenta a la extrema derecha y hace subir a VOX en sectores populares que ven como nadie les defiende y como sube la luz, las manzanas, los plátanos, el pescado… sin que nadie se preocupe por ellos y si por la CEOE, librándoles de la rapiña de las grandes empresas y los bancos.

La "izquierda" oficialista ha dejado de hacer pedagogía y militancias sociales y sindicales, con círculos y casas del pueblo sin actividad y cerradas.

Ante esto solo la reorganización política de las clases trabajadoras, mujeres y jóvenes logrará frenar esta situación de deterioro y ausencia politica y sindical de personas jóvenes en las luchas sociales y resignadas a salarios de mierda, no cobrar las horas extra y no tener pensión de mayores. Jóvenes que perciben encima que el sistema, el régimen, es corrupto y desconfían de él con razón.

Hemos de construir oposición desde el socialismo al objeto de impedir el avance del trumpismo y la desigualdad. La realidad es que hay cada vez más trabajadoras y trabajadores pobres y eso es porque el mundo del trabajo se ha convertido en una selva donde impera la ley del más fuerte y esos son los empresarios sin escrúpulos, el problema es que la derogación parcial de la reforma laboral no impedirá esa situación sino hay un control eficiente y efectivo y unos sindicatos activos llenos de sindicalistas y no de burócratas liberados y profesionales.

A la rentista patronal española, no le debemos nada, al revés, encima les subvencionamos.

La pregunta ahora es a qué esperan los progresistas a derogar integramente la reforma laboral y la ley mordaza. Por qué se empeñan en ponernos a los pies de los caballos de patronales y derechistas. Por qué le hacen tantos favores gratis al PP y a VOX y sufren tanto por los poderosos.

Carlos Martínez García

Politólogo y ex portuario. Miembro de la plataforma socialista pro PSF.

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