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Hablemos de vivienda

martes 10 de febrero de 2026, 12:47h

La causa del problema es el precio del suelo urbano. Sin suelo urbano no se puede construir. Eso hace que haya poca construcción nueva, una demanda creciente y un aumento de los precios. Entonces los políticos que tenemos, por la razón que sea y que a mí se me escapa, deciden atacar los efectos y no las causas. Entonces, topan los precios de alquiler, consideran Gran Tenedor al que posea 5 viviendas en alquiler y se mezcla con la protección social a los okupas.

Los inversores que tienen su capital en viviendas tienen miedo al impago y a la okupación, protegidos por la ley. Buscan entonces la mayor rentabilidad posible y se trasladan al sector del alquiler turístico. Entonces se legisla contra este tipo de uso de la vivienda y también cae en picado este sector.

El resultado es que los pequeños inversores ya no quieren invertir en vivienda. Supongamos que alguien puede comprar un par de pisos por 500.000€, jubilados la mayor parte. No tiene ningún incentivo para invertir ahí. Si lo hace en oro o incluso en bitcoins se encuentra con mayor rentabilidad y no paga el 10% de IVA de la vivienda. Además, no tiene riesgo de okupación o de impago y nadie lo estigmatiza públicamente por tener sus inversiones en pisos en vez de en una cartera de valores. Obviamente, con un recurso escaso como es el suelo urbano, en estas condiciones los inversores no quieren tocar este sector ni con un palo.

Y ahora viene lo mejor, agárrense: la principal causa de que el suelo urbano sea tan escaso, y por tanto costoso, es la burocracia. No, no es una metáfora ni una exageración: la única razón para la escasez de suelo urbano en España está en el exceso de burocracia. Hay terreno para dar y regalar por toda España, pero hay que urbanizarlo y, en lugar de tardar tres meses como en Alemania o EEUU, en España eso lleva muchos años.

Convertir un terreno rústico en urbanizable primero y en urbano con servicios finalmente es un proceso que lleva entre 15 y 20 años. Una generación son 25 años, así que ahí está todo el tapón.

Cada año se constituyen en España 250.000 hogares pero sólo se construye algo menos de la mitad de viviendas y, en este momento, el déficit inminente es de 800.000 unidades para frenar la subida de precios y aumentar la oferta significativamente. Luego están los de Podemos y sus chorradas multicolor que dicen que como en España hay 4 millones de viviendas desocupadas, pues que se expropien y solucionado el problema. Es la manera propia de quien no ha dedicado ni 5 minutos al asunto. Es tan simple de rebatir como que la mayor demanda de viviendas está en Madrid seguida de Barcelona y ese stock de 4 millones de viviendas no está precisamente en estas ciudades, sino esparcido por toda España, muchas viviendas en zonas antaño rentables pero hoy abandonadas, sin barrios cerca, sin servicios sociales de ningún tipo, sin posibilidad de trabajar, sin saneamiento…, pero a les chiques de Podemos la realidad nunca les amargará un buen eslogan, sino vean cómo han encajado no haber obtenido ni un escaño en Aragón: mal y echando culpas al PP.

Si se liberara suelo suficiente para construir un millón de viviendas, los pequeños y medianos inversores volverían a la compra de viviendas para alquilar. Eso movería muchas cosas, daría trabajo a electricistas, fontaneros, personal de reformas, etc. y la inversión, además de rentabilidad para su dueño, habría generado riqueza al PIB del país más allá de lo invertido, cosa que no ocurre con la inversión en bitcoin, oro o letras del tesoro.

Es decir, si acabamos con la hiper regulación del sector, reducimos al máximo las trabas burocráticas y exigimos a los ayuntamientos abrir sus PGOU, el problema de la vivienda se soluciona en meses y el incremento de la oferta abaratará los precios tanto del alquiler como de la compra. Muchas familias, muchos jóvenes que llegan al mercado de trabajo, y que no pueden comprar un piso, encontrarían alquileres a su medida.

Lo que no va a solucionar esto es el altísimo índice de paro juvenil de España comparado con la UE, la precariedad de muchos empleos y los sueldos bajos. Eso requiere otras medidas distintas a subvenciones que si no se toman seguirán dejando a los jóvenes en casa de sus padres. Pero vete a explicar todo esto a 18 partidos de izquierdas, con 20.000 egos en lucha entre ellos y un análisis infantil, ramplón y equivocado de lo que pasa.

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