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¿Se precisa otro Volcker?

martes 02 de noviembre de 2021, 12:37h
Más aceleradamente de lo que se pensaba, se está cerrado el diferencial de crecimiento entre China, EE.UU. y la Eurozona. Los asiáticos prácticamente se estancaron en el tercer trimestre sobre el anterior con un 0,2%, EE.UU. mejoró un muy pobre 0,5% y ha sido en este trimestre donde la Eurozona ha aprovechado, con un crecimiento del 2,2% inter trimestral, para cerrar mucho del diferencial que tenía frente a EE.UU. y prácticamente asegurar la recuperación de su nivel prepandemia este año. Le falta apenas un 0,5% en el último trimestre.

Los fuertes crecimientos de Francia e Italia marcan este acercamiento, mientras que queda claramente rezagada España que necesita todavía crecer un 6% para recuperarse de la pandemia, algo muy lejos del alcance para un solo trimestre y más aún de cerrar el año completo con el crecimiento que permitiría un PIB del 6,5% previsto por el gobierno, que exigiría un impensable 9% en el último trimestre. En la inflación, la brecha española no es tan amplia, pero supera a la media de la eurozona en octubre, un 5,5% frente al 4,1% europeo. ¿Estanflación?

CERRAR EL GRIFO

Cada vez será más difícil argumentar las diferencias entre EE.UU. y la Eurozona para documentar un discurso favorable al dólar, y es que no hay idénticas convicciones entre los dos bancos centrales, pero no será fácil sostener que, con crecimientos similares, inflaciones similares, y superávit corriente en un lado y déficit en el otro, el dólar tenga mucho en lo que aventajar el euro. Nada que justifique el comportamiento del par tras la reunión del BCE, donde se veía claro que no cristalizaría en su intento de ir hacía 1,17, ni siquiera con ocasión del buen dato de PIB europeo que fue seguido de un importante giro para acabar la semana pasada y empezar esta, por debajo de 1,16.

El dólar se aprecia sin otros argumentos que la mayor cercanía de un alza de tipos, y sobre todo por la posibilidad de que esta semana se certifique el inicio del cierre paulatino en EE.UU. de las inyecciones de liquidez. La sorpresa de un cierre drástico del grifo anunciado por Canadá es un hecho singular que no hace sino incrementar el temor en los mercados de que no está todo tan controlado, de ahí que la presidenta del BCE se viese en la necesidad de mostrase rotunda en la rueda de prensa que siguió a los dos días de debate de la semana pasada. Para la institución europea, la inflación se corregirá este año. No quiso dejar duda alguna de esto, pero…

LECCIONES DE LA HISTORIA

Tras la primera crisis del petróleo y la ruptura del patrón oro al comienzo de la década, a finales de los 70, el precio del petróleo se triplicó. La inflación había pasado del 4,9% en 1976 al 6,7% el año siguiente. El temor a frenar el crecimiento frenaba el alza de tipos. En apenas 11 meses hasta noviembre de 1978, el dólar se depreció más de un 40% con el yen y de un 30% con el marco alemán. En agosto de 1979, llegó Paul Volcker a la FED. La inflación llegó al 15% siete meses después. En junio de 1981, los tipos llegaron al 20%, prácticamente el doble de lo que promediaron en 1979. En 1983, la inflación ya era del 3%.

La apreciación del dólar por la fuerte subida de tipos exigió el acuerdo Plaza (1986), pero el dólar se había salvado. Cuando se rompió el patrón oro, Milton Friedman había esperado que el dólar se apreciase, pero pasó de 35$ la onza a más de 700$. Hoy, cabe preguntarse por qué no se renueva ya el mandato del presidente de la FED que vence en febrero. ¿Acaso temen necesitar otro Volcker? Los mercados aguantan la tensión, pero ya no creen a pies juntillas y están exigiendo mayores tipos a corto. Veremos.

José Manuel Pazos

Consejero Delegado del Grupo Omega Financial Partners

www.omegafinancialpartners.com

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