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Pinchazos a mujeres: ¿sumisión química o campaña del miedo?
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(Foto: Pixabay)

Pinchazos a mujeres: ¿sumisión química o campaña del miedo?

Por MDO
viernes 05 de agosto de 2022, 08:48h
Por Nerea Díaz Ochando (MDO)

Durante las últimas semanas se han registrado numerosos casos de jóvenes que han denunciado haber sido pinchadas con agujas hipodérmicas en locales de ocio. Cataluña, País Vasco, Andalucía y Cantabria han registrado más de 40 denuncias de víctimas de este tipo de sumisión química, disparando las alarmas de cara a grandes eventos musicales como el Medusa Sunbeach Festival en Cullera o el Arenal Sound en Burriana.

La práctica conocida como needle spiking surgió meses atrás en Reino Unido y ya se encuentra presente por toda Europa. En Londres se descubrió que la sustancia que se inyectaba era la “droga del violador”, que afectaba gravemente al sistema nervioso de las víctimas. En cambio, en España se sospecha que podría tratarse de éxtasis líquido o benzodiazepina.

El primer caso de sumisión química por pinchazo en España se registró en Ibiza. Tras realizarle los reconocimientos médicos pertinentes, se descubrió que la víctima tenía una marca amoratada en el brazo, sin embargo, los análisis sanguíneos no presentaban restos de drogas debido al tiempo que había pasado: “Solo puede detectarse en sangre si han pasado menos de 48 horas”, explica la doctora Coral Suero, responsable de Urgencias en el Hospital de la Axarquía de Vélez-Málaga y que forma parte del grupo mUEjeres de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES)..

Poco más de una semana después, durante las fiestas de San Fermín en Pamplona, se denunciaron ocho casos más en los que tampoco se encontraron restos de estas sustancias estupefacientes. Esta nueva “epidemia” que comenzó en Ibiza se encuentra en plena expansión entre la preocupación y el desconcierto.

En todos los casos, la víctima se encontraba en un ambiente festivo cuando notó un pinchazo en la pierna o en el brazo, y posteriormente comenzaron los síntomas de somnolencia y mareos. Por el momento, tanto las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado como los empresarios que se dedican al ocio nocturno quieren evitar crear una alarma social, ya que se desconoce el objetivo de esta práctica y no saben qué puede haber detrás.

El protocolo: acompañar y socorrer a la víctima

La sumisión química lleva vigente desde hace años, no solo como un método para consumar agresiones sexuales, también para llevar a cabo actos vandálicos como robar a personas mayores. En el primer caso, las víctimas suelen ser por lo general mujeres jóvenes que dicen haber aparecido en un lugar que desconocen o en su domicilio con la ropa desgarrada y con signos de algún tipo de violencia sexual sin tener consciencia de haber dado su consentimiento para ningún acto sexual. En lo que respecta a los casos de robos mediante sumisión química, las víctimas suelen ser personas mayores que de repente han sufrido un robo en su domicilio y no son conscientes de que han dejado entrar a nadie.

Para ambas situaciones se despliega un protocolo sanitario que dará las claves de lo ocurrido. “Cuando hay una mínima sospecha de sumisión química activamos el protocolo, normalmente consensuado con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y con el Ministerio de Justicia”, indica la Doctora Coral Suero. En primer lugar se procede a la recogida de muestras, si han pasado menos de 48 horas se toman muestras de sangre, orina y pelo, a partir de las 48 horas en sangre ya no se detecta nada y solo se cogen de orina y pelo, pasadas 72 horas solo se toma muestra de pelo, “en el pelo pueden detectarse resquicios de la sustancia hasta un mes después”, explica la responsable de Urgencias.

Si la sumisión química se confirma, se procede a tomar muestras de la zona genital para saber si ha habido una agresión sexual. “Ambos protocolos trabajan en conjunto, si ha existido cualquier tipo de violencia sexual se procede a la prevención de enfermedades de transmisión sexual (ETS) y del embarazo, es un proceso muy complejo”, cuenta la Doctora Suero. El protocolo de agresión sexual abarca desde la toma de muestras hasta el acompañamiento de la víctima en el plano judicial, “para que se realice esta toma de muestras es conveniente que la mujer diga si va a denunciar. Si dice que no, esa cadena de custodia no se realiza”, relata la responsable sanitaria.

El conjunto de profesionales sanitarios se encuentra desconcertado por la situación. Anteriormente se habían enfrentado a sustancias como la burundanga que provocaba la pérdida de la capacidad para tomar decisiones y un efecto amnésico que no permitía a la víctima recordar lo ocurrido. Sin embargo, los síntomas del éxtasis líquido y la benzodiazepina son muy distintos. En el primer caso, la sensación es de mareo y taquicardia, por lo que es difícil saber si ha sido por la ingesta en exceso de alcohol o por esta sustancia. En lo que respecta a la benzodiazepina, causa principalmente debilidad y somnolencia.

La doctora Coral Suero no comprende cuál es el fin de estos pinchazos, ya que ambas sustancias “no tienen ni olor, ni color, ni sabor”, por lo que suministrarlas en las bebidas sería mucho más fácil para los agresores que inyectarlas. “Se ha desatado una especie de campaña extraña y no sabemos si en los pinchazos realmente hay algo o es solo una forma de inducir miedo”, explica y asegura que en muchos de los casos las inyecciones no contenían nada.

Hacer del ocio nocturno madrileño un lugar seguro

La Comunidad de Madrid, a diferencia de otras regiones, todavía no ha registrado ningún caso de pinchazo en el que se haya inyectado alguna sustancia a la víctima, así lo ha confirmado la Policía Nacional de Madrid. Sin embargo, el needle spiking ya ha hecho sus primeros estragos en el ocio nocturno madrileño. Una joven, publicó en Twitter su experiencia en el Blackworks Club de la Sala Riviera: “Estaba en medio de la gente y de repente sentí un pinchazo en el brazo derecho, en cuanto lo sentí quité el brazo y pudieron avisar a un segurata para que me sacara de allí”. No llegaron a inyectarle ninguna sustancia, pero sí que le pincharon.

No es el único caso que se ha hecho público en los últimos días. Un joven que se encontraba en una discoteca de Madrid con su hermano y algunos amigos fue víctima de un pinchazo, pero en este caso sí que fue drogado. “En los primeros minutos sí que tuve consciencia para ir a buscar a mi hermano, pero ya en el taxi para ir al hospital empiezo a tener amnesia, recuerdo un sentimiento de inestabilidad, como seminconsciencia”, ha explicado en medios de comunicación. Este es uno de los pocos casos de hombres que se conocen, aunque todavía no se considera oficial ya que se encuentra a la espera de los resultados médicos para proceder a la denuncia.

Esta avalancha de casos ha sembrado el miedo, sobre todo entre las mujeres, que cada día consideran menos seguras las discotecas. Desde la Federación de Empresarios de Ocio Nocturno y Espectáculos, ‘España de Noche’, han creado un grupo de trabajo con el asesoramiento político, científico y policial, para acompañar a las víctimas de sumisión química y protegerlas. Vicente Pizcueta, portavoz de Noche Madrid, explica que a pesar de que en la región todavía no se ha confirmado ningún caso de este tipo, “nosotros vamos a adelantarnos a todos y a poner en marcha los protocolos, vamos a proteger a la mujer en colaboración con el Ministerio de Igualdad para prevenir las agresiones sexuales y evitar los riesgos de la sumisión química”.

“Nuestro compromiso en la lucha por la igualdad y contra la violencia de género se tiene que mantener”, indica el portavoz de Noche Madrid. El gremio del ocio nocturno madrileño quiere mostrar su empeño por hacer de las discotecas y espectáculos de la capital un lugar seguro, sin embargo, son muchas las activistas feministas que han pedido en redes sociales mayor seguridad en estos espacios. “Los cacheos son ilegales, no tenemos competencias para realizarlos y no queremos que se implante una cultura del miedo”, explica Vicente Pizcueta.

“No queremos que las mujeres se sientan excluidas de los centros de ocio”, asegura el portavoz, que ante la incertidumbre sobre lo que está ocurriendo no es capaz de creer que detrás de todo esto pueda haber un plan para generar un miedo de estas características. En cualquier caso, el ocio nocturno se encuentra de parte de las víctimas y no dudarán en formar parte del esclarecimiento de los hechos que puedan ocurrir. Estos pinchazos están envueltos de incógnitas que cada vez preocupan más, fiestas, festivales, espectáculos y conciertos de toda España durante el mes de agosto podrían ser el escenario de este tipo de sumisión química que ha sembrado el miedo entre la población.

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