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Hemeroteca :: Edición del 01/01/2011 | Salir de la hemeroteca

En agosto se celebra en Madrid la Jornada Mundial de la Juventud

Ofensiva contra el gasto público para la visita del Papa

Ofensiva contra el gasto público para la visita del Papa

Aún no tiene un peso masivo en nuestra sociedad, pero el ambiente de hartazgo y de crítica contra las instituciones públicas, que están volcándose con la visita del Papa en agosto a Madrid con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud, está creciendo cada día. Los gastos que supondrá la presencia de Benedicto XVI en la capital ha sido un cóctel peligroso con la indignación del movimiento 15-M.
Mal momento para anunciar gastos y más inversiones públicas, más si es para que nos visite el Papa en pleno contexto de indignación social con la clase política, a la que observa desde la corrupción y no como la solución para los problemas sociales, como el paro, con 5 millones de desempleados. Ante la crisis, los Estados han apostado por los recortes sociales, pero que no haya freno para invertir en la visita del Papa en agosto ha enojado a muchos sectores. Para empezar, el personal de los centros de educación públicos, que tendrán que trabajar para dar alojo a los visitantes que esos días, entre los 16 y 21 de agosto, estarán en la capital. Ello ya ha tenido su polémica repercusión. Pero el último en sumarse ha sido el colectivo de los trabajadores del Metro de Madrid, como pronto harán otros trabajadores del sector transportes. Critican que el gobierno autonómico de Esperanza Aguirre no ha atendido sus demandas para subir el sueldo en proporción al incremento del IPC, alegando que "estamos en crisis" y que no había dinero. Pero ahora, sí habrá dinero para ofrecerles una paga diaria de 100 euros -o bien, días libre a cambio-, un montante total de unos 200.000 euros. Los sindicatos piden que no se acepte la oferta de la empresa pública, Metro, pero será difícil que algunos trabajadores no caigan en la lógica tentación de ganar un sobresueldo en estos momentos económicos tan complicados. En todo caso, supone una causa más de enojo e indignación para los colectivos que exigen que España demuestre en la práctica que es un Estado aconfesional. De momento, el montante total supondrá echar mano de 800 colegios e institutos públicos madrileños, que actuarán de para los miles de peregrinos. No faltan comentarios más que lógicos como que no hay rigor para demostrar que no están haciendo puro turismo de forma gratuita a costa del dinero del contribuyente. Y es que los turistas religiosos tendrán cama gratis gracias a los fondos públicos, repartidos en origen entre Gobierno central, gobierno de la Comunidad de Madrid y del Ayuntamiento de la capital. Ese montante total antes mencionado podría alcanzar la cifra de 50 millones de euros, según algunas estimaciones. En todo caso, más allá de las cifras, el debate está entre la conveniencia o no de hacer de Madrid la capital cristiana a nivel mundial por unos días y recoger también beneficios por la presencia de estos 'turistas religiosos'. Ingresos dejarán para la ciudad, pero también supondrá una fortísima inversión económica pública en plena crisis y en un contexto de duros recortes sociales. Y no son sólo los sectores y colectivos críticos con la Iglesia. Los propios sacerdotes católicos están en contra, en una pequeña proporción, por supuesto. Según ha revelado la prensa, concretamente el diario 'El País', un grupo de 120 sacerdotes críticos han firmado una carta en contra del "escándalo social" que supone "este dispendio" en plena crisis económica. Más llamativa ha sido la respuesta del cardenal-arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, que les ha respondido así: "No hay cosa más económica que rezar". ¿Cómo se financia? En parte, Rouco Varela tiene algo de razón. Y es que de los aproximadamente 50 millones de euros invertidos, la mitad vendrá de mano privada, inversores a título personal y grandes empresas que patrocinarán el evento. Por supuesto, claro, con las posteriores desgravaciones fiscales que acarrea este tipo de donación. En el lado contrario están los ingresos. Se calcula que la visita de miles de peregrinos dejará entre unos 100 y 150 millones de euros en la capital, aunque no sea el sector hotelero el más beneficiado. Pero hay más quejas: sumándose al colectivo de personal de escuelas y centros educacionales, al de transportes, y a los sacerdotes que están en contra de tanto gasto, hay uno más que podría sumarse: el personal de Samur y otras asistencias de ambulancias, sanidad y seguridad está que trina porque en los próximos días podrían ser reclutados, perdiendo así la oportunidad de coger vacaciones en fechas tan comunes para ello como es el mes de agosto. - Lea también: Coca-Cola vende ahora ‘agua bendita’
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