El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró ayer domingo que su administración podría alcanzar un acuerdo con Cuba "muy pronto".
No obstante, el mandatario republicano matizó que la prioridad estratégica de la Casa Blanca sigue siendo la resolución del conflicto bélico en Irán antes de centrar toda su atención en la isla caribeña.
"Cuba también quiere llegar a un acuerdo, y creo que muy pronto llegaremos a un pacto o haremos lo que sea necesario", sostuvo Trump ante los medios.
Bloqueo total a la isla
Estas declaraciones se producen en un contexto de asfixia económica extrema para el gobierno de La Habana. Desde enero, EEUU mantiene un bloqueo petrolero total sobre Cuba, habiendo cortado los suministros procedentes de Venezuela y anunciado aranceles punitivos mediante orden ejecutiva para cualquier tercer país que intente suministrar crudo a la isla.
Trump ha reiterado en las últimas semanas que el gobierno castrista "caerá muy pronto" debido a que el país se encuentra "en ruinas" por la falta de energía, llegando a amenazar con tomar el control de la isla de forma "amistosa" u hostil.
Díaz-Canel confirma contactos
Tras semanas de hermetismo, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, confirmó el pasado viernes que existen conversaciones abiertas con Estados Unidos para "buscar soluciones por la vía del diálogo a las diferencias entre ambos Gobiernos". Esta admisión valida las afirmaciones previas de Trump, que la isla había negado inicialmente. El acercamiento se produce en un momento crítico, con la población cubana sufriendo los efectos directos de la crisis energética y el desabastecimiento provocado por el cerco naval estadounidense.
Durante una comparecencia ante la prensa para tratar la emergencia energética y los contactos diplomáticos, Díaz-Canel estuvo acompañado por miembros clave de la familia Castro, lo que subraya la relevancia institucional del momento. Entre los presentes se encontraban Raúl Guillermo Rodríguez Castro (nieto de Raúl Castro) y Óscar Pérez-Oliva (sobrino-nieto), un gesto interpretado por los analistas como una muestra de unidad de la vieja guardia y el actual ejecutivo ante la posibilidad de un cambio histórico en las relaciones bilaterales.
A pesar de las expectativas generadas sobre un posible pacto en el Caribe, Trump ha dejado claro que el cronograma de su política exterior está supeditado a la evolución de la guerra en Oriente Medio. "Estamos hablando con Cuba, pero vamos a tratar con Irán antes que con Cuba", insistió el mandatario. La estrategia de la Casa Blanca parece consistir en mantener la presión máxima sobre La Habana mientras se resuelve el frente iraní, utilizando la crisis energética como palanca de negociación definitiva.
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