Blanco Esperanza
jueves 16 de abril de 2009, 18:35h
Actualizado: 20 de abril de 2009, 18:08h
Con lo poco que costaba, ¿cómo es que Magdalena Álvarez no quiso nunca hacer feliz a Esperanza Aguirre? Ahí tienen a José Blanco: le han bastado unas horas de encuentro y un cruce de frases ingeniosas para que la presidenta regional se marchara tan contenta a su despacho de Sol.
Supogo que los años que lleva en esto habrán hecho de ella una persona que confíe sólo lo justo en las promesas de los políticos, pero incluso cuando una voz interior le recuerde aquello de que "obras son amores", lo cierto es que el cambio de actitud del ministro de Fomento hacia la máxima responsable de la Comunidad de Madrid ha sido un giro de 180 grados.
Claro que tanto cambio escama un poco. ¿Por qué ahora y no antes? ¿Era simple falta de química entre las dos damas de hierro, o había algo más, un mandato superior procedente de La Moncloa? ¿La proximidad de las elecciones europeas tiene algo que ver con el nuevo rumbo? ¿Está la diplomacia reñida con la sinceridad en política? ¿Habrá finalmente cierre de la M-50?
Blanco mide sus palabras en este nuevo cargo. No es lo mismo estar liderando un partido, donde tu trabajo muchas veces consiste en dejar caer la gasolina, más o menos intencionadamente, sobre determinadas hogueras, que ser titular de un Ministerio y tener que entenderte con otras administraciones, con las que la acción y la gestión te interrelacionan a diario.
De todos modos, ojo con este ex-Pepiño: dice cosas que meten mucho miedo. ¿Qué significa exactamente eso de que a los 67 años muchos están perfectamente capacitados para trabajar? Llevan los bancos y otras entidades -algunas públicas, como RTVE- enviando a su casa prejubilados a sus mejores trabajadores en la flor de su experiencia profesional y de sus capacidades físicas y mentales cuando apenas llegan a los 55 años. ¿Y pretenden que las nuevas generaciones prolonguen su vida laboral hasta (casi) el más allá? Cómo se nota que todo está muy pensado y meditado, ¿eh?
Mira, lo mismo, con un poco de suerte, alguno seguimos trabajando para cuando los cercanías hayan pasado a control regional, la M-50 esté finalizada y las obras hayan abandonado la Puerta del Sol.