La decisión opositora de una ruta electoral llevaron al camarada a la conclusión: hay que liquidarla
Esta frase va a ser un monumento más duradero que el bronce, tal como la de la madre espartana de "vuelve con él o sobre él" escudo, o la de Napoleón, conmovido ante las pirámides, que soltó a los soldados "cuarenta siglos de historia os contemplan". "Tú también hijo mío", "Cartago será destruida", todas esas mágicas y refulgentes joyas del lenguaje y de la inteligencia que grandes filósofos, estadistas y poetas nos dejaron, parecen empalidecer ante ese diamante negro, esa orquídea perdida, vellocino de oro tercermundista: "no hay salida electoral". Pero de pronto todo se nubla y el lingote no soporta la prueba ácida de aquél Socrátes brasilero: "Usted tiene razón, pero tiene poca. Y la poca que tiene no sirve para nada".
Contra la pared La rolliza contundencia de las obviedades nos lleva con frecuencia a despaturrarnos una vez tras otra contra la pared. Aparte de miles de páginas de nocivo abstencionismo y varias punzopenetrantes derrotas, en diez años de lucha nos queda lo obtenido de los procesos electorales, y de no ser por las tonterías en 2005, se la tendría cómoda en el Parlamento, gracias a las disidencias conocidas y por conocer. Tal vez no hay "salida electoral", como dicen los oráculos del agua tibia, pero no por lo que parecen indicar las profundas cavilaciones, sino porque a lo mejor suspenden las elecciones.
En vez de seguir sacándole punta a la bola de billar abstencionista, hay que prepararse para reclamarlas en 2010, si juzgamos por la arrebatada perturbación espiritual del camarada Chavenko.
La decisión opositora de una ruta electoral, democrática, el llamado a la paz y a la reconciliación entre los ciudadanos, los triunfos de Ledezma, Capriles, Pérez Vivas, llevaron al camarada a la conclusión -dictada seguramente por el abuelito enfermo en Cuba- de que era necesario liquidar la oposición o liquidar el proceso electoral.
Amenaza en la AN Con unidad y morochas -y sin abstención-, de haberlo el próximo año, la dictadura tendría una amenaza en la Asamblea Nacional. Pero no contábamos con su astucia, y el Chapulín Colorado abstencionista vuelve por sus fueros, a echarle pelos a la leche. Varias veces han acusado de colaboracionistas a quienes llamaban a votar (para luego hacerlo también ellos después de desacreditar), pero ahora con la fórmula genial. ¡Hay que votar, pero explicándole a la ciudadanía que el voto no sirve para nada!
Veremos la pancarta del acto de cierre de campaña en un hipotético 2010, entre el rugido de la multitud: "Vota por nosotros, pero entiende que no hay salida electoral". (Continuará).
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